Caracas: el fin de la embajada paralela

Por: Carlos Pagni.

Hace un año y medio, el embajador Eduardo Sadous denunció que al margen de la embajada en Venezuela funcionaba otra, paralela, dedicada a los negocios y dependiente de Julio De Vido.

La Presidenta acaba de cambiar a su embajadora en Caracas, Alicia Castro, por Carlos Cheppi. Es un ingeniero agrónomo que conoce bien el Caribe: solía viajar con Claudio Uberti -el compañero de vuelo de Guido Antonini Wilson y su célebre valija- y negociaba, sin la participación de la embajada, con el ministro de Agricultura y el actual vicepresidente venezolano.

Cheppi negoció el convenio para vender maquinaria agrícola que, según Sadous, daba lugar a coimas del 15%. También un enigmático plan para construir 10.000 viviendas, del que se desconocen los costos. Después De Vido lo destacó en Cancillería para las negociaciones agrícolas con gobiernos africanos, hoy desmoronados.

Para Héctor Timerman el cambio es relevante. A diferencia de sus antecesores, deberá hacerse cargo de lo que ocurra en Venezuela. La Presidenta y De Vido, felices: ya no necesitan una embajada paralela.

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