Por: Carlos Pagni.Hace un año y medio, el embajador Eduardo Sadous denunció que al margen de la embajada en Venezuela funcionaba otra, paralela, dedicada a los negocios y dependiente de Julio De Vido.
Cheppi negoció el convenio para vender maquinaria agrícola que, según Sadous, daba lugar a coimas del 15%. También un enigmático plan para construir 10.000 viviendas, del que se desconocen los costos. Después De Vido lo destacó en Cancillería para las negociaciones agrícolas con gobiernos africanos, hoy desmoronados.
Para Héctor Timerman el cambio es relevante. A diferencia de sus antecesores, deberá hacerse cargo de lo que ocurra en Venezuela. La Presidenta y De Vido, felices: ya no necesitan una embajada paralela.





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