Los municipales hicieron un paro “a la japonesa” e incautaron tres colectivos con pequeñas falencias.
¿El resultado? Tres colectivos incautados a cara de perro por haber detectado diversas fallas que a simple vista parecieran menores, pero aún así encuadran dentro de la normativa comunal.
El detalle del operativo lo confirmó Rodolfo Castro, delegado del área, al señalar que “se trajeron tres colectivos por falta de seguridad”, refiriéndose a dos coches A7 de la empresa Ciudad de Córdoba, y un 600 de la Tamse.
Aunque todas fueron leves, daría la impresión de que la falla detectada en la unidad de la empresa estatal es la más llamativa. “Le encontramos que tenía una oblea de la ITV con vencimiento en diciembre de este año, pero ya tenía también pegada otra con vencimiento en marzo del 2012”, puntualizó Castro, alimentando la sospecha de que las unidades hacen una sola inspección pero “les entregan obleas por dos períodos”.
Esa unidad fue secuestrada en José Javier Díaz y Ricchieri, mientras circulaba con 11 pasajeros, que debieron descender y aguardar a un refuerzo. También se le detectó fallas en la luneta trasera. “Estaba a punto de desprenderse”, dijeron los inspectores.
El propio Castro adelantó que continuarán hoy con la medida de fuerza. “Estamos esperando que al menos nos traigan algún compromiso para solucionar la situación de nuestra área”, señaló.
En punta de línea. Las otras dos unidades secuestradas fueron de la línea A7, sacadas de circulación directamente en la punta de línea de la empresa Ciudad de Córdoba, en barrio Cerveceros.
Las causales fueron un parabrisas levemente trizado y una goma trasera cuarteada. Mariano Llabot, directivo de la empresa, se sorprendió por el despliegue de unos 40 inspectores bajando en la punta de línea para realizar los controles. “Sólo nos encontraron eso, porque la empresa cumple con todas las normativas de seguridad”, dijo el ejecutivo, lamentándose de que los inspectores no les permitieron realizar el reemplazo de la cubierta dañada. “Eran cinco minutos”, se quejó, advirtiendo que para la jornada de hoy incrementarán los controles internos.
Sin definiciones para los choferes sobre la tarjeta
Molestos, preocupados y nada dispuestos a ser el “pato de la boda”, los delegados de la UTA se reunieron ayer con autoridades municipales buscando definiciones sobre la agitada transición del cospel a la tarjeta.
La reunión fue con la secretaria de Transporte, Marisa Dasso, y sólo arrojó algunos tibios compromisos. “Pedimos que se pusieran calcomanías en los colectivos anunciando que desde el 30 de noviembre ya no se recibirán más cospeles”, dijo algo desahuciado el vocero de UTA, Adrián Lentini.
La jornada fue complicada para los choferes que, por ahora, no tienen definiciones sobre los tiempos y los modos de la transición, y se vienen “ligando la bronca” de los usuarios que no pueden pagar con dinero, ni con cospel, y no encuentran lugar donde les carguen las tarjetas.
“Esperamos que se tomen medidas claras para solucionar estas cuestiones”, dijo Lentini, recordando que los muchachos no están “dispuestos a tolerar más agresiones”.
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