¡Qué semanita que nos pasó por encima! Mientras el país se conmovía por las movilizaciones espontáneas, pacíficas y multitudinarias del 8-N, en Jujuy....
¿Y ahora?
Se sacudió la Argentina de norte a sur y de este a oeste. Centenares de miles ganaron las calles para expresarse, quejarse y pedir. Todo lo que dijeron del Gobierno y del modelo ya fue repetido hasta el cansancio, por lo que es mejor obviar la redundancia. Lo que queda ahora, hoy que estamos viviendo el 12-N y por los N, D y etcéteras que vienen, es tratar de ver para qué sirvió todo. De la democracia se dice muy bien que no es la mejor forma de Gobierno, pero se afirma a la vez que todas las otras formas, son mucho peores. Es decir, la democracia es perfectible. Puede ser directa, indirecta, deliberativa, participativa, consensual, líquida, etc. Entre las variadas ramificaciones, ¿se habrá presentado en sociedad una nueva forma: la democracia “cacerolativa”? Sería probable la especulación, pero sólo en la medida que el gigantesco movimiento acéfalo del 8-N encuentre con el tiempo la manera de canalizarse hacia una expresión ideológica coherente, que logre reflejos en las urnas y una masa crítica que le permita hacer pie entre los factores de poder. De lo contrario, tanta potencia puesta en las calles, se licuará rápidamente, en las próximas elecciones, como ocurrió con aquella otra pueblada que en el 2001 parecía indetenible, cuando bramó “que se vayan todos”, y en los siguientes comicios, terminaron votando a los mismos. (Paradójicamente a muchos de esos mismos que querían echar, ahora les reclaman que demuestren estar vivos y que hagan algo). Como sea, el 8-N fue poderoso. Tanto que el sismo que provocó en Argentina se registró en todo el mundo, pero por ahora, quienes realmente deseen darle un contenido con futuro, deberán trabajar con dureza y extrema inteligencia. De no ser así, el 8-N sobrevivirá un tiempo en los medios y en los debates de café, se volverá poco a poco el recuerdo de una multitud abstracta, sana pero boba, que se atomizará sin pena ni gloria y cuyas porciones disgregadas saldrán disparadas hacia cualquier lado.
La respuesta
El Gobierno nacional, por boca de la propia presidente, salió a desmontar la alegría de la multitud del 8-N. “¿Quiénes son, a dónde van, a quien representan, que ideas tienen?”, rugió Cristina, militante de toda una vida, sólido y lúcido producto de una vida vivida dentro de los partidos políticos y los círculos democráticos clásicos. Para terminar de aplastar a los movilizados, se refirió como las cosas más importantes de la semana a la elección del presidente de China y a la reelección de Barack Obama en EE. UU. Su brillante oratoria deleitó a los propios, pero seguramente, entre aquellos centenares de miles del jueves por la noche, no sólo no convencerá a ninguno, sino que profundizará la brecha que la separa de ellos. Ahondando así, peligrosamente, esa sensación de Boca/River instalada en el país. La señora presidente, fiel a su estilo, hizo estallar el látigo sobre la cabeza de todos, se plantó en el centro del ring, y redobló la apuesta. ¿Y quién en su sano juicio le podrá discutir la actitud? Ella sí tiene un proyecto, ella sí encarna un modelo de país, ella sí ejerce el mando y comando de un carromato que tiene un destino fijado. Aunque no es bueno -en realidad, es muy malo- que se niegue a toda posibilidad de ser permeable a los gritos respetuosos de una multitud civilizadamente disidente. Corresponderá al Estado mayor de su Gobierno ponderar si podrá seguir utilizando el 54 % de los votos del lejanísimo 2011 para justificar las sorderas. Pero en este escenario, guste o no, se aprueben o se condenen sus métodos, el kirchnerismo, corriendo contra reloj por el borde de la democracia, ejerce su legítimo derecho a ir por todo.
La otra vereda
¿Y la opo? ¡Pobre opo! La dirigencia de la otra vereda, se deleitó con las multitudes anti K que llenaron las calles, pero también sufrieron: ni siquiera se animaron a salir a acompañarlas. El refugio de “no politizar la cosa” los cubrió del previsible repudio. No tuvieron plafón para mostrarse, porque el chicotazo del 8-N, tenía un alto porcentaje de reproche dedicado a esa oposición incapaz de generar alternativas. La gran mayoría de los dirigentes de los partidos anti kirchneristas, levantando las banderas de modelos y proyectos que envejecen a razón de un siglo por día, se muestran además incapaces de bajar de sus vedetismos inconducentes, o de resignar la pequeñez de algunos protagonismos que les permiten la supervivencia, a algunos, inclusive, un excelente nivel de supervivencia. Despojados de grandezas y renunciamientos, se desprecian, se atacan, se ponen límites entre sí, y sólo quedan unidos por el resentimiento hacia un adversario que los mira desde la cima del poder y que al no tener un contendiente político digno de consideración, los busca y los encuentra -o los arma- en otros ámbitos de la vida pública, como los medios, el campo, “los gorilas”, etc. etc. La oposición, por una razón de lógica, debería ser el ámbito de contención y armado de una ingeniería electoral atrayente para los disconformes. Pero, hoy, aparecen a varios años luz de ser los capaces de traducir ese 8-N en algo más orientado y perdurable.
¿Y Jujuy?
Todo esto se reflejó en Jujuy, donde se expresó con firmeza que los miles que marcharon en la plaza Belgrano, cantaron el Himno Nacional y criticaron al Gobierno, no son ni golpistas ni desestabilizadores. Pero tampoco están locos por la oposición local. En tanto, desde las ventanas del Palacio de San Martín 450, funcionarios miraban protegidos por gruesos visillos, pensando con acierto que en Jujuy, en la semana que pasó, habían logrado varios impactos a favor que les permitirán maniobrar con más tranquilidad en las próximas semanas. Más allá de la coyuntura, qué importante será comenzar a fortalecer la visión del bosque que está más adelante.
La linda semana
A pesar de los problemas con los gremios estatales y los reclamos por celeridad en los programas de tierras y viviendas, el Gobierno de Jujuy tuvo muy buenos momentos. El gobernador acordó en el marco del Plan Estratégico de Formación de Ingenieros, que llegarán a Jujuy 32 millones de pesos extras, para dedicarlos a mejorar las escuelas técnicas de la Provincia. A mitad de semana, recibió en su despacho a los ejecutivos de la Lithium American Corporation, empresa canadiense y sus socios locales, que tendrán a su cargo la explotación de los yacimientos de litio en Olaroz. Anunciaron inversiones y un auspicioso plan de contratación de mano de obra. Horas después, Eduardo Fellner transmitía estos datos a la conducción de Aoma, el gremio minero nacional, quienes ratificaban el apoyo y la esperanza de un despegue minero de Jujuy, con características de minería sana, responsable y seria. La cifra de 500 nuevo empleos para el sector, selló una reunión donde todo fue satisfacción. Horas después, se anunciaba el desembolso de 72 millones de pesos del Fondo Especial del Tabaco para los productores jujeños. Ese alivio, como se sabe, no llega sólo a los tabacaleros: es dinero que pasa por ellos, y rápidamente se inyecta en la comunidad, en toda la Provincia y reactiva de manera inmediata a diferentes sectores económicos.
En Buenos Aires, gobernadores y ministros de provincias argentinas lindantes con la Cordillera y sus pares de Chile se reunieron para unificar criterios y seguir estrechando vínculos y trabajos conjuntos. La vedette del encuentro, fue el Paso de Jama. Por fin, parece encaminado a convertirse en lo que realmente es: el mejor cruce fronterizo que abrirá la Argentina hacia el enorme mercado de Asia-Pacífico. Horas después se anunciaba que la Aduana de Jujuy habilitó el tráfico de insumos mineros por Jama, abriendo un estupendo espacio hacia el futuro prometido. En esta ciudad, 24 colegios secundarios compusieron el Parlamento Juvenil 2012, asombrando con sus propuestas maduras, trascendentes y posibles. Los diputados adolescentes, mostraron que si no cambian, el Poder Legislativo en pocos años, será el principal soporte de la provincia.
Promediando la semana, medio centenar de intendentes y comisionados municipales de Jujuy, acompañados por todos los legisladores nacionales del oficialismo, el ministro de Infraestructura, Fernando Frías y el gobernador Eduardo Fellner, participaron en Buenos Aires, de una inédita reunión con Julio De Vido, ministro de Planificación Federal. Hablaron de obras. Y de plata. Exultantes, los jefes comunales vieron cómo se abría ante sus ojos la posibilidad de realización de obras de infraestructura para sus ciudades y pueblos. Con renovados bríos volvieron a la comarca a preparar proyectos que se concretarán algunos en lo inmediato, y otros, se prolongarán en el tiempo. Música celestial para los castigados oídos electorales del 2013. Como si hubiese sido poco, tras la reunión con De Vido, el vicepresidente Amado Boudou, les brindó un agasajo en el Senado. Los intendentes escucharon de boca del número 2 del país, la confianza y el respaldo que merecen en sus gestiones. Para muchos de ellos, la gira porteña será inolvidable. El único disgusto, lo expresó un intendente del Ramal, cuando se arrimó a uno de los diputados nacionales para decirle por lo bajo: “todo espectacular, pero este brindis habría que haberlo hecho con un buen vino, y no con gaseosas. Si me avisaban, yo traía un paterito de lujo”.





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