El gobernador se aseguró su segundo mandato en la provincia. Es kirchnerista puro y suena como uno de los postulantes anotados para la pelea presidencial de 2015. Anoche festejó junto a Amado Boudou, Florencio Randazzo y Diego Bossio.
El ministro de Economía, Amado Boudou, y el del Interior, Florencio Randazzo, llegaron a "darle el saludo" de Cristina Kirchner, que un rato antes lo había felicitado por teléfono. Pero fue Capitanich el que les levantó los brazos a ellos. "Todos quieren que hagamos esto", exclamó. Nikisch reconoció la derrota poco después de las 21. "Corresponde felicitar a los ganadores, después vendrán los análisis", dejó para más adelante los pases de factura de un partido dividido en la provincia.
La contundente victoria le dejaba gusto a poco a Capitanich en un único punto: su porcentaje (66,6%) quedaba por debajo de Maurice Closs y José Alperovich, los dos oficialistas que pretendía superar para colgarse la medalla de gobernador K más respaldado en este año electoral. Como había adelantado en la previa, anoche remarcó que en su caso no hubo colectoras ni ley de lemas. "Acá hay calidad institucional y división de poderes", aseguró. De cualquier modo, aunque no lo reconozca de manera explícita, Capitanich se considera posicionado hacia el 2015. "Pretendía sacar más del 70%, pero Coqui es presidenciable y va a apostar a una candidatura nacional", descontaba anoche el ministro de mayor confianza del gobernador, que también pareció marcar distancia cuando ponderó el "consenso" y rechazó el enfrentamiento "con los que piensan distinto".
La elección anterior se la había ganado por poco más de mil votos a Angel Rozas, luego de haber caído con el propio Rozas en 1999 y con Nikisch en 2003. La diferencia de ayer consolidará su poder en la Legislatura, que había logrado controlar a partir del pase del radical Juan José Bergia. El peronismo se quedaba también con 50 de las 66 intendencias en juego.
Los altos índices de pobreza e indigencia en la provincia (según Capitanich 23% y 6,8% respectivamente; niveles más altos para los opositores), y las denuncias de clientelismo no alteraron la calma del gobernador, que el sábado había calculado que ganaría con el 69%. Fue a votar bien temprano, el primero en su mesa para cumplir con su cábala, acompañado de Jorgelina y Guillermina, sus dos hijas.
Las fuertes lluvias del sábado dieron paso a un día nublado, y así la asistencia superó el 75%. En 292 mesas funcionó el sistema electrónico: los electores imprimieron la boleta, que contenía un chip para acelerar el recuento. A la tardecita, mientras esperaba a los funcionarios nacionales y confirmaba su reelección, Capitanich hasta se dio el gusto de mirar el triunfo de Boca, club del que es hincha.











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