“El capitalismo no tiene ideología, pero debe tener principios”

El análisis de la crisis económica mundial y su incidencia en la decadencia de la forma de vida de la sociedad fue proyectado por Marcelo Decoud, miembro de Naciones Unidas, quien disertó en la provincia. Sostuvo que el sistema financiero fue carcomido por la codicia sin tener en cuenta reglas éticas. Trató de “estúpidos” a quienes sólo buscan ganancias.
Compromiso, solidaridad y mancomunidad a nivel internacional, expresada por gobiernos, corporaciones, instituciones de la sociedad civil y hasta la ciudadanía misma, se constituyen en los pilares preponderantes para avanzar en la efectiva concreción de un plan de acción orientado a la lucha contra la pobreza, el hambre, el desequilibrio medio ambiental, las desigualdades de género.

Sin embargo, en un contexto de crisis económica a nivel mundial como el actual, las instancias arriba mencionadas comienzan a declinar en su aplicación dada la propia inestabilidad en el curso de las relaciones sociales, afectadas por las desavenencias surgidas en el sistema capitalista imperante.

Esta idea fue trazada durante la 1º Bienal Internacional sobre los Objetivos de Desarrollo del Milenio que se llevará a cabo en nuestra provincia hasta mañana.

"El cumplimiento de estos objetivos se vienen eludiendo hace mucho tiempo atrás, hay que analizar que lo que irrumpió como desestabilización financiera y crisis económica, burbujas de financiamiento de países primarios. Se demuestra que no hay factores relacionados con el orden instrumental económico, sino vinculados a la codicia, falta de ética, falta de integridad de los mercados, nunca he visto cuánto sale la confianza o cómo está expuesta la ética en un balance, parece ser que fueran temas aparte de la economía", sostuvo, en su diagnóstico de la situación, Marcelo Decoud, embajador en IIMSAM-Naciones Unidas.

De esta forma, el economista señaló que existe un estado de incertidumbre en la base de los países desarrollados, donde "la codicia se posicionó como principio y la ética es relegada como bien social. Al hablar de ética financiera se la ve como algo naif, como si fuera un programa infantil, se piensa que la ética es un concepto abstracto y filosófico".

De acuerdo a las consideraciones vertidas por Decoud, las sucesivas crisis llevan consigo una constante en su génesis que se relaciona con "una mala interpretación del dinero, al que se lo convirtió netamente en ganancia a cualquier costo. Se construye algo que no existe, y eso después se vende, lo que no genera recursos", estimó.

A su vez, quien se desempaña como Secretario Ejecutivo de la Red Parlamentaria del Banco Mundial adujo que, pese a las dificultades suscitadas, el esquema económico no puede ser considerado un enemigo como tal, ya que "no es un sistema inteligente, es el primer estúpido, ahora se está dando cuenta cómo el sistema capitalista no se consume desde el afuera, sino desde el adentro. No hubo un problema de decisiones ideológicas-económicas en esto (crisis), siempre se estableció el capitalismo sobre una base que no es política, sino de acción humana. Respetar sólo las ganancias no es capitalismo, sino estupidez".

En torno a este último aspecto, ejemplificó que la "economía no es índice de cuánto voy a ganar y maximizar mis ganancias minimizando mis recursos a costa de cualquier cosa, eso es una ecuación económica traída desde la propia imbecilidad que trae la codicia, porque la codicia genera imbéciles, no genera financistas".

Dado el análisis descripto, el Director del Consejo de Inteligencia Financiera dijo que se ha instaurado un "canibalismo" en la economía moderna que la fue carcomiendo, por lo que consideró necesario la aplicación de un código de ética financiera "para la integridad y transparencia y evitar, de este modo, que siga convirtiéndose en un monstruo generado por la codicia misma".

Al tiempo de indicar que el factor humano ha sido menguado en su cualidad de contralor al momento de regir los estándares económicos en el mundo, Decoud resaltó que "el capitalismo es el reflejo del pensamiento social. Así, el dinero en sí no existe, se manifiesta de la manera en que nosotros lo empoderamos".

Al hacer mención sobre la perspectiva en la que se ubican las naciones de la región y en especial la Argentina en torno al mapa de tensiones que caracterizó hasta el momento, el miembro de la Coalición Civil contra la Corrupción de las Naciones Unidas, indicó que "en todos los países de América Latina existen y existieron oportunidades únicas: la primera de ellas es regresar al proceso de estado de derecho, regresar a la democracia. El segundo punto es la evolución del pensamiento político, pero no partidario. Lo tercero es la incorporación de la juventud a la discusión política".

Más allá de la enumeración positiva de factores, consideró que "lo que hace falta en toda la región es empezar a cuidar los detalles del Estado de derecho, y eso pasa por un control estricto de la corrupción".

Finalmente, retomó las ideas madre de su tesis elaborada y redundó en su discurso sobre "el proceso de codicia infernal que ha llevado al propio sistema a debilitarse. Pero lo que pasa es que a la cuenta no la paga ese diez por ciento que acumula el 50 por ciento de las riquezas mundiales, sino que la pagamos todos. El capitalismo no tiene ideología, pero debe tener principios", concluyó Decoud.

Persiste la brecha de la sociedad dual

“Factores para el no cumplimiento de los objetivos son la crisis mundial, el mal reparto de los recursos, el apoderamiento de las finanzas y la no bajada de eso hacia todos los sectores. Desde la ONU se brega para que haya recursos más equitativos, que haya gente rica, pero no a costa de aquellos que se mueren de hambre. Vamos a continuar ahondando esta brecha de la sociedad dual, donde algunos son excesivamente ricos y otros excesivamente pobres. Hay que terminar con la exclusión. Todo esto debe ser trabajado con la gente joven, para que la mentalidad neoconservadora no siga minando su concepción lo que significan los derechos humanos. Debemos trabajar para que el desarrollo sea una realidad y no un mito y para que no haya deudas eternas que terminan minando la economía y sociedad de los países”.

Lucía Alberti - Asociación Pro Naciones Unidas de Argentina

Los objetivos y las metas argentinas

En el año 2000, los 192 países miembros de las Naciones Unidas acordaron conseguir para el año 2015 los "Objetivos de Desarrollo del Milenio", fijando ocho objetivos de desarrollo humano, a los que nuestro país agrega uno más. Debajo de cada uno de los puntos, se resaltan las metas de Argentina.

ERRADICAR LA POBREZA EXTREMA Y EL HAMBRE

Reducir la pobreza a menos del 20%.

Erradicar la indigencia y el hambre.

ALCANZAR LA EDUCACION BASICA INICIAL

Promover que en el año 2015, todos los niños y adolescentes puedan completar la Educación Secundaria.

PROMOVER EL TRABAJO DECENTE

Reducir en 2015 el desempleo a menos del 10%.

Reducir el empleo no registrado a menos del 30%.

PROMOVER LA IGUALDAD Y LA EQUIDAD DE GENERO

Incrementar cobertura de protección social al 60% de la población desocupada para el 2015.

Disminuir la proporción de trabajadores que perciben un salario por debajo de la canasta básica a menos del 30%.

Mayor participación económica de la mujer, reducción de brecha salarial entre varones y mujeres.

Aumentar la participación de la mujer en ámbitos decisorios.

REDUCIR LA MORTALIDAD INFANTIL

Reducir en dos tercios dicha tasa en niños menores de 5 años.

Reducir en 10% la desigualdad entre provincias.

MEJORAR LA SALUD MATERNA

Reducir en tres cuartas partes la mortalidad materna.

COMBATIR VIH, TUBERCULOSIS, PALUDISMO, CHAGAS

Alcanzar 10% de superficie cubierta por bosque nativo

ASEGURAR UN MEDIO AMBIENTE SOSTENIBLE

Alcanzar un 90% de población con acceso a agua potable de red pública.

Alcanzar un 75% de población con acceso a desagües cloacales.

Comentá la nota