En la Capital tucumana se denuncian por mes 80 casos de violencia contra la mujer

En el marco de la conmemoración por el Día Internacional de la no Violencia contra la Mujer, en la provincia se realizaron actividades de concientización social por la problemática. Profesionales y funcionarios coincidieron que aún persiste un sistema patriarcal pero aumentó el compromiso para denunciar los hechos.
FLAGELO. La agresión para contra las féminas se convirtió en una pandemia

La violencia es uno de los mayores flagelos en los que se basa la discriminación hacia las mujeres. Según la ONU, una de cada tres mujeres sufrirá violencia a lo largo de su vida por el solo hecho de ser mujer, imponiendo una suerte de ejercicio de poder y un dispositivo de disciplinamiento social.

Ayer, en conjunto con la conmemoración del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, en la provincia se realizaron una serie de actividades y jornadas destinadas a la concientización de estas afectaciones contra el género, lo cual implica una lucha donde se deben insertar políticas públicas por parte del Estado tanto en la asistencia como en el ámbito educativo.

"La violencia hacia la mujer resulta de factores históricos, pero deviene de una matriz paternalista, de una cultura patriarcal, donde tampoco el varón lo pidió a ese lugar, pero la sociedad le fue asignando un rol dominante", caracterizó Susana Noe de Teitelbaum, coordinadora del Observatorio de la Mujer a nivel provincial.

A su vez, consideró que la figura de las féminas sigue siendo concebida como objeto y no como un ser portador de facultades y prerrogativas propias. "Deviene de la naturalización, de las matrices culturales impregnadas. Nosotros no bregamos porque la mujer esté adelante y el hombre atrás, sino por la paridad e igualdad de derechos", sostuvo.

Invisibilización

En esta misma línea de razonamiento se expresó la responsable del área "Violencia, Mujer y Derechos Humanos", dependiente de la Dirección de Familia y Desarrollo Comunitario de la Municipalidad capitalina, Lucía Briones quien resaltó que perdura "un problema de invisibilización que aún existe porque se lleva a otros aspectos donde se ejerce violencia y no es vista como tal, como por ejemplo, la violencia económica, patrimonial, laboral, maneras de ejercicio de la violencia que permanecen muy naturalizadas".

Al respecto, la funcionaria objetó que se haya sintetizado y acotado la mirada y enfoque a lo que se circunscribe a hechos de violencia relacionados únicamente a agresiones en las relaciones de parejas, "pero lo cierto es que, en lo que va del año, en el país murieron cerca de 280 mujeres por su sola condición de mujer. Hay una asimetría de poder y dominación sobre el otro, la condición de la mujer, más débil y vulnerable es la que lleva a que se abuse de esa situación y se llega a matarla".

Dadas las cualidades que demuestran el análisis de los casos en los que intervienen instancias agresivas contra la femineidad, Briones adujo que en Tucumán "se da un sostenimiento de ciertas culturas patriarcales, pero vemos un mayor compromiso social, recibimos muchas denuncias de terceros y vecinos comprometidos, ellos denuncian y buscan alternativas para salir de la violencia. Se corrió un velo, donde se la ve y vive como un problema".

Graficó, a modo estadístico, que desde el organismo a su cargo se atiende una media de cuatro casos por día, 20 semanales y 80 sucesos por mes. "Aumentaron las denuncias en la etapa del noviazgo, porque son conductas aprendidas, entonces esa violencia que antes se vivía recién una vez que la pareja estaba unida en matrimonio, ahora se da en la adolescencia. También descendió la edad en los casos de abuso sexual", complementó con los datos.

Al ser consultada sobre la actitud asumida por las mujeres en tratar de justificar el accionar lesivo del cual son víctimas por parte de sus respectivas parejas, la profesional aseveró que tal panorama es muy común "sobre todo cuando persiste mucho sentimiento y afecto de ambas partes. El que ejerce violencia proviene de una familia violenta y lo aprendió, no se nace siendo violento. Ese pedir el cambio, prometer que no vuelva a pasar, hace que la mujer se vuelva a enamorar de la parte buena de la persona agresiva. Allí es donde ella disimula, disfraza, oculta, justifica para poder explicarse a sí misma la violencia", relató.

En tanto, la titular del Instituto Nacional contra la Discriminación, Xenofobia y Racismo (INADI-Tucumán), Teresa Ivankow hizo referencia a las líneas de consenso de género en las políticas públicas estatales donde se busca cómo visibilizar las nuevas estrategias de mujeres líderes en espacios públicos. Por ello, mencionó la aplicación de la ley 26.485 de Protección Integral para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres, enfocada como política de derechos humanos del Estado argentino.

"La mujer va cambiando culturalmente sus roles, el rol doméstico dejó de ser netamente de ella y empieza a ocupar otros espacios, el tema es que estas nuevas construcciones culturales deben ir acompañadas de cambios sociales y en eso debe avanzarse", indicó.

Procesos de cambio

Asimismo, agregó que "los estereotipos aún se mantienen, pero desde el momento en que las mujeres conozcan que tienen sus derechos y que pueden ejercerlos libremente y tener autonomía plena, esto va a ir cambiando. A partir del conocimiento de sus derechos, la mujer comienza a valorarse como tal, es más fácil tener herramientas para iniciar la lucha, no se nace mujer, sino se hace, es la construcción social que estamos buscando", definió Ivankow.

Finalmente, desde el ámbito judicial, una de las figuras de representación simbólica para el género que ocupa un lugar en la máxima magistratura de la comarca, como la vocal de la Corte Suprema, Claudia Sbdar, remarcó que en la sociedad actual "hay rasgos fuertes patriarcales que se mantienen, pero hemos evolucionado en los últimos años. Si lo vemos en una perspectiva proporcional a los años que han transcurrido, los cambios han sido muy importantes".

Aludió que el mayor acceso al conocimiento de la información sobre esta temática propició que las mujeres se hayan animado a denunciar las diferentes situaciones en las que se hayan sentido afectadas. "Hay un mayor número de denuncias producto del compromiso institucional de atender la problemática y de generar conciencia en las personas víctimas para evitar la naturalización de las conductas", añadió Sbdar.

La magistrada exaltó también la labor realizada por la Oficina de Violencia Doméstica que cumplió más de un año de funcionamiento en la provincia, y descartó que los estrados judiciales con anterioridad no se hayan abocado en su plenitud al tratamiento de estos acontecimientos de violencia.

"La justicia no estaba cerrada, a través de la OVD se facilita el acceso a justicia de las víctimas, los jueces cuentan con un instrumento de mucho valor que es el informe de riesgo y contamos con el registro estadístico para la adopción de políticas públicas en orden a esta problemática", remarcó Sbdar.

Números estadísticos

De acuerdo a los datos emanados desde la Organización Mundial de la Salud y UNICEF, se establece que:

* El 50% de las mujeres asesinadas en el mundo perdieron la vida a manos de sus parejas.

* Una de cada cuatro mujeres en el mundo es agredida sexualmente por parte de su pareja.

* El 50% de las adolescentes fueron forzadas a iniciar su vida sexual.

* 60 millones de mujeres murieron por causas relacionadas con la discriminación de género.

En Tucumán, según información provista por la OVD, el 95% de las personas afectadas por hechos violentos son mujeres. En el 37% de los casos se trata de conflictividad entre cónyuges. El 29% de las afectadas solamente completó estudios primarios. En cuanto a los tipos de violencia denunciados: psicológica (44%), física (33%), económica (15%), sexual (8%).

Una trágica historia de reivindicaciones acalladas

En 1999, la Asamblea General de las Naciones Unidas designó el 25 noviembre como Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. La violencia contra las mujeres y niñas constituye un problema de proporciones pandémicas.

Los defensores de los derechos de las mujeres establecieron a partir de 1981 el 25 de noviembre como día contra la violencia para conmemorar el violento asesinato de las hermanas Mirabal, Patria, Minerva, María Teresa y Dedé. Las hermanas Mirabal -"las Mariposas" - eran activistas políticas y símbolos muy visibles de la resistencia a la dictadura de Rafael Trujillo. Fueron encarceladas repetidamente, junto con sus maridos, por sus actividades revolucionarias en defensa de la democracia y la justicia. El 25 de noviembre de 1960, tres de las hermanas Mirabal (Minerva, Patria y María Teresa) fueron asesinadas.

Los cuerpos de las tres hermanas fueron encontrados en el fondo de un precipicio con los huesos rotos y estranguladas.

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