En la zona de autopista fue recibido por una multitud que lo acompañó hasta el barrio Jorge Newbery, prácticamente a paso de hombre.
A partir de allí, el tránsito fue imposible de manejar debido a la multitud de fieles que se hizo presente para “adorar”, al Señor invadió la autopista y o se despegó ni un instante a pesar del intenso calor que se hizo sentir en pleno mediodía.
Desde el tríptico y a paso de hombre, la extensa columna se desplazó por la costanera hacia el norte de la ciudad que estaba a la espera de los vecinos de los barrios El Triángulo y Alberdi.
De ese modo, llegó a la parroquia San Roque a las 12.15, donde cientos de personas colmaron el interior y exterior del templo.
En medio de una salva de bombas, el sacerdote Marcelo Trejo destacó la “presencia del Señor que viene a nuestro encuentro” en un “camino cargado de sufrimientos, ayer, hoy y siempre”.
Mientras los rostros emocionados, dejaban caer algunas lágrimas, el padre Trejo pidió rezar el Padre Nuestro y ofrecer “lo mejor de nosotros”.
Posteriormente, en medio de cánticos y oraciones por altavoz, la caravana se encolumnó por avenida Belgrano y, a las 13.10, llegó a la parroquia Virgen del Valle, del barrio Huaico Hondo, donde una multitud lo esperaba a la sombra de generosos árboles.
Mientras tanto, el padre “Tino” Figueroa, acompañado por el obispo auxiliar Ariel Torrado Mosconi, alentaba a los presentes a poner de manifiesto su fe “desde lo más profundo” y recibió al Señor con oraciones, cánticos y reflexiones acerca de la importancia de estar cerca del Señor. El trayecto final se dio en plena siesta santiagueña.
A las 13.55, la imagen llegó al santuario de Santa Rita de Casia, donde fue recibida con intensas campanadas y una extensa caravana encabezada por el padre Walter de la Iglesia, quien se sumó desde la autopista. A la tarde, la imagen del Señor de Mailín recorrió los barrios General Paz, Juan Felipe Ibarra, Borges y la parroquia Santísimo Sacramento derramando todas sus bendiciones.
Destacado trabajo de servidores
En todo lo que implica la visita del Señor de Mailín a la ciudad Capital durante cinco días, los servidores de los distintas comunidades cumplen un rol fundamental.
Desde la salida del Santuario, la tarea de los jóvenes fue clave en cuanto a lo organizativo.
De ese modo, son un importante apoyo durante el desplazamiento en ruta, como así también en el ingreso a las distintas parroquias donde llegó la imagen.
En todos los casos, facilitaron el paso de los fieles para acercarse a la imagen.

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