En Capital resurgen viejas diferencias sindicales

El pedido para la aplicación del nuevo piso salarial en la Municipalidad amplió la grieta entre Pedro Lugo y Gabriel Romero, ex gremialistas hoy devenidos uno en funcionario y el otro en concejal.
El anuncio del jueves por la noche de la presidente, Cristina Fernández de Kirchner, de elevar el valor del salario mínimo a $1.740, generó un cortocircuito en el seno de la Mesa de Relaciones Laborales del Municipio capitalino. Es que los trabajadores de la principal comuna correntina con la categoría más baja perciben una suma inferior al establecido como piso por la Mandataria nacional. Y los gremialistas y funcionarios no lograron consenso en la forma de subsanar tal diferencia.

Si bien el encuentro de la Mesa de Relaciones Laborales de la Municipalidad, órgano que nuclea a sindicalistas y funcionarios capitalinos, -que se concretó ayer al mediodía- estaba prevista antes del anuncio de la Presidente, la “noticia” se coló en el listado de temas que se debatieron.

Actualmente, el mínimo nacional está fijado en $1.500. Ello no conlleva problemas en la Comuna ya que el piso está fijado en $1.600. Sin embargo, la elevación del monto motivó el pedido de los referentes de la Asociación de Obreros y Empleados Municipales (AOEM) para que Capital prevea adaptarse a la suba. Pero lo quieren concretar a través de la sanción de una ordenanza.

“Si Capital tiene sancionada una ‘Ley de Enganche’, cada vez que Nación eleve el piso del mínimo, la Comuna deberá hacer lo mismo en forma automática”, comentó Ramón Sánchez, titular de la AOEM. El gremialista agregó que, sin la sanción de una ordenanza de estas características, en todas las oportunidades que el Gobierno central incremente el mínimo, sindicalistas y funcionarios capitalinos deberán “sentarse a discutir”.

“Dependemos de la voluntad de los gobernantes de turno”, agregó Sánchez, quien comentó que la experiencia en la “Ley de Enganche” para las asignaciones familiares fue fructífera.

“En Capital se abona por asignación familiar lo que dispone Nación. Sin embargo, sin ‘Ley de Enganche’, por ejemplo, en la Provincia se paga una suma irrisoria”, apuntó el sindicalista.

El problema se plantearía porque quien presentó un proyecto de Ordenanza que permitiría regular el salario mínimo fue el concejal Gabriel Romero, otrora secretario general de la AOEM y edil de la oposición.

Desde el justicialismo gobernante, en la Comuna no ven con buenos ojos que la iniciativa haya surgido del intelecto del gremialista-concejal. Más aún cuando éste no tiene una buena relación con Pedro Lugo, un ex sindicalista municipal hoy devenido en Secretario General y de Gobierno de la Municipalidad.

Hasta su designación en el importante cargo en el gabinete de Carlos “Camau” Espínola, Lugo era el titular de la Federación de Sindicatos de Trabajadores Municipales (FESTRAMCO) del que la AOEM formaba parte como gremio de base.

La relación entre ambos fue aún mucho más distante cuando la AOEM decidió, por su cuenta, cobijarse bajo el ala de una federación nacional diferente a la que acoge a la FESTRAMCO.

Además, Lugo pertenece al justicialismo, partido por el cual incluso logró alcanzar una banca en el Concejo. Romero, por su parte, siempre estuvo vinculado a fuerzas de la izquierda y llegó a su escaño en el legislativo municipal de la mano del movimiento “Barrios de Pie”, que formó parte de la alianza Encuentro por Corrientes, frente electoral que fue encabezado en Capital por Carlos Vignolo.

Otros temas

Por otra parte, en la reunión de la Mesa de Relaciones Laborales, los gremialistas solicitaron un incremento en el porcentaje del básico por “Salubridad” (del 20 al 40%), que alcanzaría principalmente a los trabajadores de Higiene Urbana (barrido y recolección de residuos) como así también a quienes cumplen servicios en cementerios.

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