Caos y pérdidas millonarias por el corte de energía en el valle

La lluvia inundó la planta de energía de Aluar. El corte generó un colapso en el comercio y los hogares. Piden ahorrar energía.
Una verdadera crisis energética que derivó en caos general vivió Puerto Madryn por un corte general de energía y la ciudad durante casi 20 horas no tuvo luz. Fue un hecho inédito y sin muchas precisiones sobre sus causas, presuntamente una obra realizada en el interior de la planta ALUAR, aunque la comunidad fue rehén de este accionar.

Las pérdidas económicas no pudieron cuantificarse aunque se calculan millonarias. Comerciantes vaciando los productos de sus heladeras y tirándolos, vecinos que no comprendían qué sucedía, empresarios en la búsqueda desesperada para comprar grupos electrógenos y a la propia productora de aluminio primario que perdió el 25 por ciento de su capacidad productora al “plantarse” las cubas por ausencia de energía que las alimente, formaron parte de una triste jornada.

Al preocupante cuadro se sumó la liberación general de los gases producidos por la planta de aluminio, situación que derivó en la presencia de un gas amarillento que se podía observar desde toda la ciudad. A esa imagen categórica se anexaba un canal colmado, aledaño a la planta de ALUAR, y desde donde salía un fuerte olor que rápidamente producía una reacción en la vista y rispidez en la garganta. El líquido, cuyos componentes se desconocen, fluyó desde la calle central de la planta durante las primeras horas del corte masivo. Los vecinos quedaron indefensos ante los posibles efectos.

Como si el paisaje no fuese dantesco, en las primeras horas de la tarde se sumó una interminable fila de vecinos que pugnaban con sus baldes, palanganas y botellas proveerse de agua ante los cortes por falta de energía. Así, la puerta de acceso al Patrimonio de la Humanidad Península Valdés está en emergencia energética, que se sabe cuándo comenzó pero no cuánto tiempo demandará volver a acondicionar las instalaciones de TRANSPA, que quedaron bajo agua. Por ahora Madryn será alimentada por un transformador y se espera el arribo de otros tres que equivalen a los 40 megavatios que requiere la ciudad sin sus parques industriales.

El inicio del caos

La interrupción en el servicio comenzó a las 20.30 del domingo y se restableció minutos después de las 16 de ayer, cuando la situación se tornaba cada vez más enmarañada ante la imposibilidad de poder adquirir productos, la falta de combustible, barrios donde se carecía de agua potable, sumado a la pérdida de la cadena de frío en los productos lácteos y comerciantes que veían cómo minuto a minuto aumentaban sus pasivos.

Todo presuntamente por la rotura de un dique de contención en el interior de ALUAR. Algunas versiones referían a la rotura o desborde de la planta de tratamiento de líquidos cloacales (Cota 130), hipótesis descartada por el municipio. “Todos los recaudos que tomamos el sábado por la tarde dieron el resultado esperado”, dijeron fuentes consultadas. Por eso todos los caminos van al interior de la planta de aluminio donde algo podría haberse alterado ya que en anteriores temporales el agua no llegó a las instalaciones de TRANSPA y mucho menos inundó los subsuelos.

Esto generó que un importante caudal de agua de lluvia con barro y piedra ingresara por la calle principal de la empresa y tape las instalaciones eléctricas de TRANSPA. Todos los conductos de comunicación dentro de esa sala, que permite una vía de comunicación por debajo de las salas de cubas, quedaron cubiertos por cuatro metros de agua y barro. De inmediato se cortó la energía.

La fuerza del agua más una precaria zanja de guardia, presuntamente no declarada por ALUAR, derivó en que todo el líquido ingresara a la calle central. Esto hizo salir de servicio a la planta de distribución general para Madryn, desde donde se alimenta a las celdas 3 y 9, además de la propia planta que alimenta a la aluminera.

El escenario era dramático: camiones de bomberos, atmosféricos y bombas de achique que pugnaban por sacar el agua y todos los sedimentos del interior de la sala. Los trabajos se demoraban, la angustia crecía y se decidió un bypass: adaptar un transformador de 40 megavatios para realizar una conexión provisoria al resto del sistema

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