Caos en Egipto: la oposición redobla su desafío a Morsi

Caos en Egipto: la oposición redobla su desafío a Morsi
Rechazó el diálogo convocado por el mandatario; cientos de personas saltaron el cerco del palacio presidencial
EL CAIRO.- Egipto quedó ayer más cerca del caos cuando la oposición al presidente Mohammed Morsi redobló su apuesta y rechazó la oferta de diálogo propuesta anteanoche por el mandatario.

Decenas de miles de opositores presionaron al gobierno de la Hermandad Musulmana con multitudinarias protestas e incluso vulneraron el cerco que las fuerzas armadas habían instalado alrededor del palacio presidencial. El objetivo de la oposición es que Morsi anule el polémico referéndum sobre la nueva Constitución de características islamistas.

Según dijo ayer el vicepresidente egipcio Mahmoud Mekki, Morsi estaría dispuesto a aplazar el referéndum sobre la nueva Constitución previsto para el sábado próximo con la condición de que el resultado no sea recusado ante la Corte Suprema.

Pero la oposición, reunida en el Frente de Salvación Nacional, una coalición formada por grupos liberales, de izquierda y revolucionarios, rechazó la oferta de Morsi.

El líder del grupo opositor y Nobel de la Paz Mohammed el-Baradei exigió ayer a Morsi "anular el referéndum para lograr un acuerdo nacional y escribir una nueva Constitución".

La oposición también desoyó ayer el llamado al diálogo que Morsi había hecho anteayer para hoy.

"El fracaso del presidente para responder a las demandas y las protestas del pueblo cerró la puerta a cualquier intento de diálogo", dijo El-Baradei.

La decisión de los líderes políticos se vio avalada en las calles por miles de personas que volvieron a manifestarse frente al palacio presidencial de El Cairo , bajo los mismos lemas con los que, en febrero de 2011, se pedía la salida del dictador Hosni Mubarak hace casi dos años: "El pueblo quiere la caída del régimen".

La crisis en Egipto comenzó el 22 de noviembre cuando Morsi se autodesignó superpoderes por medio de un decreto. Según dijo el presidente, se trata de una medida provisoria durante un período de transición política.

Los superpoderes de Morsi desencadenaron enfrentamientos entre los islamistas que defienden al mandatario y los opositores laicos y liberales. En total, siete personas murieron desde que empezó la crisis y más de 700 resultaron heridas en todo el país.

La crisis se agudizó la semana pasada cuando Morsi convocó a un referéndum para el sábado 15 sobre un controversial proyecto de reforma constitucional redactado por sus aliados islamistas.

Según sus críticos, el proyecto constitucional, redactado y aprobado en tiempo récord, tiene un marcado sesgo islamista que incluye la restricción de los derechos de las mujeres, de las minorías y las libertades civiles en general, además de permitir que clérigos musulmanes puedan supervisar las leyes.

Ayer por la tarde, decenas de miles de manifestantes se dirigieron luego de los rezos del viernes al palacio presidencial para pedir la caída de Morsi.

La Guardia Republicana -una unidad del ejército que protege al presidente- retiró el alambre de púa que había colocado anteayer para sitiar la zona, y permitió a la multitud acercarse hasta el muro del palacio y treparse a los tanques.

La escena parecía sacada de la revolución de febrero de 2011, cuando el pueblo, apoyado por las fuerzas armadas, derrocó a Mubarak.

Al grito del "ejército y el pueblo son una sola mano" y "pacífica, pacífica", en referencia a la marcha, los manifestantes protestaron durante horas frente del palacio.

Los opositores a Morsi también se concentraron frente a la casa de la familia del presidente, en la provincia de Al Sharquiya, en el delta del Nilo, donde chocaron con las fuerzas de seguridad y 12 manifestantes resultaron heridos.

En tanto, miles de islamistas juraron ayer venganza en los funerales, celebrados en la mezquita Al-Azhar, de dos personas que murieron durante los enfrentamientos con opositores el miércoles pasado, el día más violento desde que empezó la crisis, en el que seis personas murieron.

Horas después, otros islamistas se congregaron frente a la mezquita de Rabaa al-Adauiya, situada en el acomodado barrio de Madinat Nasr de El Cairo, cerca del palacio presidencial.

"El pueblo apoya el decreto de Morsi", "Vamos Morsi, decilo con fuerza: Egipto permanecerá islámica" y "Sistema islámico en todo lugar contra la injusticia y la tiranía", fueron algunos de los lemas que gritaron los manifestantes, según la agencia de noticias estatal Mena.

El vocero de los Hermanos Musulmanes Mahmoud Gozlan pidió "contención" y les solicitó a los manifestantes que no se dirijan al palacio presidencial para evitar choques con los opositores.

La división entre partidarios y detractores de Morsi creció anteayer cuando el presidente dio un airado discurso por televisión en el que defendió sus superpoderes y no reconoció la responsabilidad de los Hermanos Musulmanes en los enfrentamientos del miércoles.

Del editor: cómo sigue. El recuerdo de la revuelta de 2011 es hoy inevitable: las calles de El Cairo están en llamas, y Morsi comete los mismos errores que Mubarak antes de caer.

Comentá la nota