El colapso de tres edificios volvió a generar incertidumbre sobre la capacidad de la ciudad para recibir el Mundial y los Juegos Olímpicos
RIO DE JANEIRO.- Al caer la noche y una fina lluvia sobre Río de Janeiro , los equipos de rescate continuaban ayer la búsqueda de posibles sobrevivientes del derrumbe de tres edificios , anteanoche, en el centro histórico, que dejó por lo menos cuatro muertos y 17 desaparecidos, y renovó las dudas sobre la capacidad de la ciudad para ser sede del Mundial de 2014 y de los Juegos Olímpicos en 2016.
La nube de polvo y humo sobre la montaña de escombros en la que actuaban ayer excavadoras, grúas y socorristas con perros parecía también haberse apoderado de las autoridades, en las que, durante todo el día, reinó la confusión sobre la cantidad de víctimas de la desgracia, cuya causa aún se desconoce.
Mientras la Alcaldía y Defensa Civil daban cifras contradictorias sobre el número de cuerpos retirados del lugar e indicaban que había 15 desaparecidos , angustiados familiares y amigos de personas que trabajaban en los edificios destruidos apuntaban que serían muchas más.
"Sólo en mi piso sé que en ese momento había unas 20 personas, que todavía no fueron ubicadas. Es una tragedia", comentó a LA NACION Eli Dias do Nascimento, de 47 años, empleada de una empresa de informática que tenía oficinas en los pisos 4º y 6º del edificio Liberdade, el más alto de los tres colapsados, con 20 pisos.
"Había gente tomando un curso tarde y empleados haciendo la facturación del mes", agregó, al agarrarse la cabeza con incredulidad. La ciudad y el estado de Río vivirán ahora tres días de duelo oficial.
Los derrumbes de anteanoche se suman a otros serios problemas que en los últimos meses provocaron muertes y activaron la alerta sobre la vetusta infraestructura de la ciudad que será escenario de los dos megaeventos deportivos en los próximos años.
En octubre último, una explosión por una fuga de gas que no había sido inspeccionada en un restaurante del centro dejó tres muertos. En agosto, la falta de mantenimiento en el folklórico tranvía de Santa Teresa provocó un accidente con un saldo de cinco muertos y 57 heridos. Durante todo el año, una decena de cámaras subterráneas de electricidad explotaron por varios barrios de la ciudad y dejaron una veintena de heridos.
A esos episodios se suman las regulares inundaciones en la zona del estadio Maracaná, los deslaves en las favelas cada verano y los incesantes embotellamientos y accidentes de tránsito en el camino al barrio de Barra de Tijuca -donde se instalará la futura Villa Olímpica- por la falta de caminos adecuados.
"Río estuvo desatendida durante muchos años. Estamos trabajando duro para revertir la situación y hacer que nuestra Cidade Maravilhosa reciba los Juegos Olímpicos como se debe", aseguró el secretario de Conservación, Carlos Osorio, mientras supervisaba las labores de remoción de escombros
Las otras dos construcciones destruidas anteanoche fueron el edificio Colombo, de 10 pisos, y otro menor, de cuatro pisos, que se levantaba entre los dos más grandes. A su lado, sin graves daños, se mantuvo el edificio de administración y boletería del Teatro Municipal, la majestuosa ópera de Río, que se ubica en la cuadra siguiente.
Al menos seis heridos fueron internados en hospitales, uno de ellos un obrero que salvó milagrosamente su vida luego de quedar atrapado en un ascensor.
Para el encargado de Análisis y Prevención del Accidentes del Consejo Regional de Ingeniería y Arquitectura (CREA, por sus siglas en portugués) del estado de Río de Janeiro, Luiz Antonio Cosenza, el colapso de ese edificio habría sido provocado por alguna falla estructural o la ruptura de alguna columna o viga como parte de los trabajos que se efectuaban. La obra, sin embargo, no contaba con autorización de la Secretaría Municipal de Urbanismo ni había sido registrada en el CREA.
"Era claramente irregular", afirmó Cosenza, quien, al igual que el alcalde Eduardo Paes, prácticamente descartó la hipótesis de que un escape de gas hubiera provocado el derrumbe.
Personas que trabajaban en el Liberdade señalaron que desde hacía semanas el edificio presentaba riesgos. "Constantemente se desprendían pedazos de yeso del techo y por el hueco del ascensor, que muchos días no funcionaba, caía polvo", contó Clayton Almeida, 25, diagramador de una empresa de traducciones en el 8º piso, que se había ido a las 19.30, una hora antes del accidente.
Videos de cámaras de seguridad mostraron el momento del derrumbe y cómo los transeúntes corrían desesperados para no ser alcanzados por la nube de escombros.
El jefe de Defensa Civil, Marcio Motta, reconoció que 24 horas después del siniestro las posibilidades de hallar sobrevivientes eran cada vez más remotas.
Reunido con otros familiares y amigos de víctimas, Francisco Adir relató que su amigo Flavio Porrozi, que estaba en el curso de computación en el edificio Liberdade, logró llamar por celular a su novia desde debajo de los escombros, a las 3 de la mañana. "«Hola, mi amor», alcanzó a decirle, y luego se apagó", relató Adir..
Comentá la nota