Cantos, coplas y señaladas en el ingreso a la Quebrada

Cantos, coplas y señaladas en el ingreso a la Quebrada
Copleros de distintos puntos de la provincia desplegaron toda su sabiduría con la ayuda de sus cajas y erkenchos.
El estremecedor lamento de los erkenchos y el vibrante sonido de las cajas, con los imponentes cerros como telón de fondo, le dieron un marco único e incomparable a una de las manifestaciones culturales más arraigadas y populares de los pueblos andinos. El II Festival de la Señalada y la Copla celebrado ayer en la localidad de Bárcena, a unos 35 kilómetros de la capital jujeña, fue el motivo perfecto para el encuentro de copleros llegados de distintos puntos de la provincia y la atracción de un puñado de turistas que compartió coplas y ricas comidas elaboradas en el propio lugar.

Ni la lluvia, que por momentos parecía detenerse para dar lugar al tradicional encuentro, pudo frenar el espíritu festivo y las ganas de los copleros de compartir sus vivencias a través de los cantos improvisados y los contrapuntos risueños, donde la ironía y la picardía no tuvieron desperdicios. Fue también un espacio propicio para el reencuentro de los productores ovinos y el intercambio de sus experiencias productivas recogidas a lo largo del último año.

El Festival tuvo como escenario el monolito construido en Bárcena en homenaje a la copla, a pocos metros de la transitada ruta nacional 9. Allí los integrantes de la entidad organizadora, la Agrupación Gaucha “Sagrado Corazón de Jesús” mostraron sus virtudes de buenos anfitriones y no dejaron a ninguno de los participantes, tanto copleros como productores y público en general, sin probar -en el ingreso al lugar- la famosa “vacuna”, un trago de aloja de manzana, o la tradicional chicha de maíz y de maní.

Tino Cruz y Téofilo Ramírez, dos de los colaboradores del encuentro, se encargaron personalmente de recibir a los copleros y de explicarles a los turistas que así lo requerían el motivo del festival, sus orígenes y las demás actividades programada. “Esto se lleva a cabo desde hace varios años y desde el 2012 lo organiza la entidad tradicionalista de la zona”, explicó uno de ellos a El Tribuno de Jujuy, mientras una mujer encargada de suministrar el brebaje a los que llegaban nos convidaba una vaso de chicha de maní.

La copla es una costumbre que viene de tiempos inmemoriales y que se mantiene intacta con el paso de los años en distintos puntos geográficos de la provincia, principalmente a lo largo de la Quebrada de Humahuaca y en la indómita Puna jujeña. Antes todo se resumía a un encuentro de copleros que se extendía a varias horas y que tenía, como también sucede en la actualidad, imperdibles ruedas de cajas, erkenchos y voces agudas con múltiples variaciones. La llegada de los copleros se hizo sentir desde bien temprano, donde las voces melodiosas y la vibración de las cajas ya hacían presagiar una convocatoria desbordante. El transcurrir de las horas fue confirmando el éxito del festival. Una vez calentadas las voces, los organizadores sirvieron un almuerzo gratuito para todos los copleros. La sopa majada y el picante fueron los platos fuertes que degustaron los participantes en el salón comunitario de Bárcena.

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