“Nos cansamos de pedirle a la Municipalidad por este basural”

“Nos cansamos de pedirle a la Municipalidad por este basural”
Indignados, vecinos del barrio Hipódromo de la capital de Corrientes, expresaron su malestar por el baldío ubicado en esa zona, que se convirtió en un basural a cielo abierto, donde gente de todos lados arrojan sus desperdicios.
Los basurales a cielo abierto son una postal constante y repetida en los diferentes barrios de la ciudad de Corrientes. Un problema que hace tiempo debió solucionarse, hoy sigue siendo motivo de preocupación para la sociedad.

La gestión de Carlos Espínola tuvo desde sus inicios este problema en sus manos, pero el tiempo transcurrido y la continuidad del mismo, dan las pautas de que nunca pudo encontrarle una verdadera solución, a pesar de los reitrados pedidos de los vecinos de la ciudad.

El baldío ubicado en el barrio Hipódromo, en cercanía del hipermercado Walmart, da claras muestras de ser uno de los lugares más sucios de la capital de Corrientes. Este sitio desde hace tiempo se convirtió en un foco de infecciones y de enfermedades, reflejando de esta manera un escaso control por parte del Municipio y una falta de conciencia por parte de algunos de los vecinos de la zona.

Los desechos son arrojados en la vía pública y en algunos lugares hasta se naturalizó la convivencia con la basura a escasa distancia de los hogares, donde juegan los niños, otros en cambio piden a gritos salubridad y esperan que la respuesta de los funcionarios municipales llegue pronto.

Es moneda corriente ver en ese predio cómo los residuos se amontonan y representan un caldo de cultivo de enfermedades. Los controles municipales y una toma de conciencia vecinal son escasos, cuando no inexistentes. Urge una política ambiental, y un replanteamiento por parte de los funcionarios de la Comuna para brindar a los vecinos un ambiente sano libre de focos infecciosos y olores nauseabundos.

María, vecina de la zona en cuestión, consultada por este diario, expresó su preocupación y malestar por la delicada situación que viven a causa del improvisado basural a cielo abierto de significativa dimensión que está ubicado a metros de su casa. “Sinceramente es una vergüenza, en este baldío viene gente de todos lados de la ciudad y arroja sus desperdicios todos los días. La gente del barrio no es, porque nosotros cuidamos nuestro barrio, pero vienen desde otros lugares. Nos cansamos de pedir a la Municipalidad que haga algo, que limpien el terreno y que no dejen ingresar más a estas personas, pero no tenemos ninguna respuesta”,consideró.

Hace algún tiempo, cerca de diez agentes del Municipio controlaban que no se arrojen residuos en ese predio y se logró mantenerlo limpio durante un tiempo. Sin embargo, en la actualidad ya no existe vigilancia y la basura volvió a adueñarse de la zona.

María expresó a La República que “yo le pido al intendente que se acerque al barrio y que vea con sus propios ojos la situación. Que mande gente a controlar para que nadie más pueda venir a tirar sus desperdicios acá. Esta zona se convirtió en el basural de la ciudad, se arrojan desde basura común y corriente, hasta huesos de vacas, pasando por escombros y animales muertos, sinceramente esto es un nido de mugre y de infecciones”.

Agregó que “la basura la traen de otro lado, nosotros vemos que llegan camiones y camionetas particulares todos los días y arrojan ahí todos los desperdicios. Yo creería que esto se puede solucionar si el intendente pone un poco de seguridad y le toma las patentes a estos vehículos y le sanciona con multas, yo creo que de esta manera se puede frenar esto”.

La vecina consideró además que “lo que me parece que la Intendencia podría hacer con toda esa cantidad de escombros, es esparcirla sobre esta zanja que tenemos acá enfrente de nuestras casa y que no cumple ninguna función más que juntar agua cuando llueve y convertirse en un reservorio de mosquitos y otros insectos. Más aún con la llegada del calor, esta zanja es un lugar ideal para el dengue por ejemplo”.

Ante este mugroso escenario y otros similares que existen en varios sitios, urge una política ambiental concreta que permita una solución, porque, más allá de una cuestión sanitaria, existen cuestiones de dignidad y de derechos que no están siendo tenidos en cuenta por los funcionarios locales.

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