La candidatura de Obama gana impulso con estrellas demócratas

La candidatura de Obama gana impulso con estrellas demócratas

En un cóctel de política y espectáculo, desde actores de Hollywood hasta Bill Clinton dieron su apoyo al presidente, que hoy aceptará su nominación

Por Silvia Pisani |

CHARLOTTE, Carolina del Norte.- Apenas había aterrizado aquí el Air Force One, el avión que trajo al presidente Barack Obama para su esperado pedido de reelección, y empezaron las confusiones.

"¡Ahí va George Clooney!", gritó, equivocado, alguien en el centro. La corrida de curiosos detrás del falso famoso fue sólo una de tantas. Es posible que Obama haga aquí historia, pero en el raro cóctel de política y espectáculo en que transcurren las convenciones partidarias atraen tanto el momento crucial como el mundillo de Hollywood.

La Casa Blanca alienta la mezcla. Por caso, el presidente aceptará hoy la nominación demócrata para las elecciones de noviembre y hará su dramático llamado a "no dar marcha atrás en el rumbo de la historia" precedido por figuras del espectáculo, que poco tienen que ver con la elaboración de su política.

Scarlett Johansson, Natalie Portman y Eva Longoria serán parte de la noche. "Estoy muy nerviosa por lo que tengo que decir", dijo esta última, oradora oficial.

Hace una semana, los republicanos vivieron algo de eso en su propia convención. Un dudoso monólogo de Clint Eastwood opacó todo debate. El actor y director hizo una parodia de diálogo con Obama, representado en una silla vacía.

"Este asiento está ocupado", fue la rápida respuesta presidencial, pero la duda, anoche, era si hoy habría algún "número sorpresa" en respuesta. La apuesta entre delegados era una parodia de diálogo con un "supersillón".

"Se lo merecerían, pero una cosa así es demasiado obvia", dijo a LA NACION Chandra Kall, de Nevada.

El programa ya se alteró. Estaba previsto que Obama hablara hoy en un estadio de 74.000 asientos, todo un desafío para quien llega a la instancia de aceptar la candidatura a la reelección con el índice de popularidad más bajo de la historia: 47%, según reportó, hace dos días, una encuesta de la cadena ABC.

Pero un repentino cambio de planes lo puso a resguardo de la temida imagen de un líder ante un estadio no del todo cubierto. El acto se acaba de mudar a un auditorio tres veces más chico y bajo techo. ¿La razón? "La seguridad necesaria ante el riesgo de fuertes tormentas", explicaron desde la campaña.

No todos lo creyeron. "Lo que pasa es que no llenan el estadio. Tienen miedo a la silla vacía", replicó el referente conservador Rush Limbaugh. La Casa Blanca no quiso entrar en la disputa: "Sabíamos que los adversarios dirían eso", refutó el vocero presidencial, Jay Carney.

Anoche, el parte meteorológico anticipaba 40% de posibilidades de lluvia. "Es la primera vez" que se cancela un espectáculo en el estadio de los Panthers, un equipo de fútbol americano, decían, algo molestas, autoridades locales.

"Esto no es un show deportivo, si empiezan los truenos, hay que sacar al presidente y eso es todo un operativo", explicaron a LA NACION fuentes de la campaña. Cientos de voluntarios a los que se les prometió una entrada para el espectáculo a cambio de trabajar una semana en la convención quedaron decepcionados.

Obama tiene hoy el desafío de pedir que lo voten por cuatro años más cuando, en rigor, no pudo cumplir con buena parte de sus promesas de campaña y, sobre todo, la economía sigue con mala salud, crecimiento escaso y alto desempleo.

La otra mala noticia la tuvo ayer: la deuda pública del país perforó, por primera vez, el techo de los 16 billones de dólares, uno de los frentes sobre los que lo castigan los republicanos, que lo pintan como un gastador compulsivo del dinero público.

"La verdad, en ese punto como en muchos otros, los argumentos republicanos son bastante inconsistentes", dijo a LA NACION Laura Tyson, ex asesora de Bill Clinton, que asiste a la convención. Su convicción es que Obama revelará hoy una "agenda" específica sobre cómo ir hacia adelante con los objetivos económicos que no pudo alcanzar.

Ayer, por lo pronto, contó con la ayuda del ex presidente Bill Clinton, que recordó los buenos tiempos, cuando había dinero en el bolsillo, y su convicción de que eso está a la vuelta de la esquina.

Clinton aprovechó la ocasión para criticar el legado económico que Obama recibió del ex presidente George Bush y destacó lo hecho por el mandatario: "Heredó una economía profundamente deteriorada y comenzó un largo camino a la recuperación. Sentó las bases de una economía más equilibrada, que producirá millones de empleos", dijo.

Antes, el empujón lo había dado la primera dama, Michelle Obama, con un discurso calificado como "una verdadera pieza de oratoria" por analistas norteamericanos.

Todo un coro para Obama, que quiere cuatro años más. El único que falta es Clooney, que se jacta de ser su amigo. Aunque muchos juraban haberlo visto.ß.

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