Convocados por Alta Dirección, Iglesias, Pérez, Rosales y Santarelli opinaron sobre el déficit y la promoción industrial, entre otros aspectos. Escaso debate, sin cruces y con apelaciones a los ejes de campaña.
En la mesa principal estuvieron sólo cuatro de los siete candidatos a suceder a Celso Jaque: Pérez (Frente para la Victoria), Iglesias (Frente Cívico Federal), Luis Rosales (PD) y Oscar Santarelli (Frente Amplio Progresista).
“Tomamos la decisión de invitar sólo a los cuatro porque creemos que aquí está concentrado el voto del 90% del electorado”, justificó Ricardo Greco Guiñazú, el presidente de Aden (Alta Dirección), la entidad que organizó el debate, que en realidad fue una exposición de ideas que duró más de dos horas y que se basó en siete preguntas que debieron responder los candidatos en menos de tres minutos cada uno.
El primer tema trajo algunos entredichos. “¿Cómo hacer para manejar la situación del fisco debido al déficit que tiene la provincia?”, preguntó el moderador. Iglesias acusó al Gobierno provincial por “haber salido de la ley de Responsabilidad fiscal” y por tener uno de los peores índices de recaudación. Pérez salió en defensa de Jaque: “El déficit no supera el 8% del presupuesto y en cambio, en 2001 era del 25%”, afirmó sin más, en alusión a la gestión de Iglesias (1999-2003).
En ese capítulo sobre el déficit, Rosales, quien tenía el primer turno para hablar, dijo que Mendoza era “una de las provincias más desequilibradas del país” y postuló que había que “agrandar la torta productiva”. El socialista Santarelli, en tanto, postuló una reforma tributaria porque “los impuestos son regresivos”, afirmó.
Las otras diferencias entre los candidatos se notaron a la hora de hablar de promoción industrial. El radical Iglesias aseguró: “Ha habido una etapa de pasividad” y consideró que “el problema no se soluciona planteando promoción industrial para 7 departamentos mendocinos”, en relación a la propuesta de la gestión actual. Pérez negó el avance de la promoción industrial y pidió “avanzar en bloque”.
En los últimos minutos finales, Pérez, sin nombrarlo, dedicó algunos párrafos a la estrategia de campaña de Iglesias, que apunta al corte de boleta. “No puede haber un proyecto de provincia que no esté vinculado al proyecto de Nación”, afirmó primero.
“En política hay que dar ejemplo de lealtad y política. Pero, además, hay que resistir el archivo”, concluyó. El radical, quien había hablado primero, destacó la solvencia de su gestión de Gobierno especialmente por haber logrado que “Mendoza no entrara en default” en plena crisis.
Rosales y Santarelli, en tanto, también sacaron a relucir sus ejes de campaña. Rosales repitió varias veces que no había que votar a Cristina Fernández de Kirchner. “A nosotros no nos da lo mismo”, resaltó. Es que la esperanza demócrata está puesta en la figura del candidato a presidente que llevan, el puntano Alberto Rodríguez Saá.
Santarelli, por su parte, ponderó la importancia de la “inclusión social” y de la “integración”, lo que lo diferenció de sus contrincantes políticos. Casi no aludió al gobierno nacional ni tampoco mencionó la experiencia de su candidato a presidente, Hermes Binner, quien gobernó Santa Fe, en los últimos años.



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