La canasta navideña aumentó, pero en sintonía con la suba de precios del año

Eso significa que el mercado interno no se valió de la fecha para engordar los valores por encima de lo esperado. Adduc aseguró que escaló un 15 por ciento en función del año pasado. La Liga de Amas de casa recomendó recurrir a ferias y comercios de barrio o al Mercado Central. Todos aconsejan comprar lo antes posible de las Fiestas.
Consumir o no consumir ¿esa es la cuestión? Para las organizaciones de defensa de los compradores y los sectores que impulsan el mercado interno la respuesta a las clásicas subas de precio en las Fiestas no es tan tajante sino que hay que buscar dónde los precios bajos y la calidad van de la mano. LA TERCERA consultó a actores sociales que realizaron relevamientos y rescató puntos en común: con una tendencia promedio de aumento del 15 por ciento respecto de 2010 de la canasta navideña tradicional, los negocios de barrio se colocaron como opciones de ofertas recomendables, excepto en bebidas que suelen ser liderados por hipermercados. La ubicación geográfica puede sumarle costo a los artículos si se trata de zonas de mayor nivel adquisitivo.

En noviembre último, el secretario de Comercio Interior de la Nación, Guillermo Moreno, anunció que iba a haber tres tipos de oferta para esperar a Papá Noel, la “premium, la selectiva y la masiva”, que el año pasado costaba a 10 pesos y que para estas celebraciones debía rondar los 11 porque se le iba a “aplicar un 7 por ciento de aumento”, había indicado en conferencia de prensa. Sin embargo, “esa canasta apenas se consigue muy temprano en algunos supermercados”, aseguró Osvaldo Bassano, presidente de la Asociación de Defensa de los Derechos de Usuarios y Consumidores (Adduc). Pero si en lugar de buscar el paquete de productos ya armado se los toma a cada uno de la góndola “está entre 20 o 30 pesos”, sostuvo, aunque aclaró que sus números son mayores porque siempre evalúan las primeras marcas.

Ese grupo de dulces, panificados y bebidas se registró “un 15 por ciento más alto” respecto del mismo período del año pasado, ancló el abogado. Apenas 0.48 puntos más que esa diferencia fue el margen de incremento del precio de la canasta básica de 52 elementos, que para la entidad se fija en “548 pesos, por lo que para adquirirla una familia tipo en el mes debe tener como ingresos al menos 2.190”, explicó. Para el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec) la canasta básica total se ubicaba en los 444.27 pesos en octubre último.

Que la escalada de valores del consumo del mes se haya equiparado con la que se dio desde enero implica que el alza forma parte de un mismo comportamiento de los precios y no de un abuso generalizado de las Fiestas, aunque “hay una dispersión en algunos productos, se tiene que tener mucho cuidado porque algunos comerciantes tratan de hacer el rinde”, entendió el referente, cuya encuesta fue realizada por las filiales del Conurbano y la Ciudad de Buenos Aires.

“Debemos advertir que cuando se acercan estas fechas los incrementos se dan por la oferta, pero el mercado comprendió que no debe trabajar en sentido especulativo”, evaluó Bassano. Si bien se produjo una suba, fue inferior a la del año previo, cuyo ascenso acumulado en comparación con 2009 fue un 29.8 por ciento. “Hay una necesidad de que el Estado actúe por arriba” de los oferentes porque “solos no se pueden regular”, entendió. Este medio consultó a la Cámara echeverriana del Comercio y la Industria para conocer su parecer pero se negó a responder.

Caminar para dar con el mejor precio

La Liga de Amas de Casa (LAC) regional Quilmes comprobó que con unos 90 pesos se podría organizar la cena familiar (una pareja y dos hijos) para la noche del 24, sobre todo si se compra en el Mercado Central, donde sus socias pueden concurrir periódicamente sin costo de traslado a partir de un convenio con la cartera de Moreno. En su zona, “un pan dulce, un turrón, garrapiñadas, un budín y una sidra cuesta alrededor de 26 pesos”, indicó Lidia Castillo, responsable de la institución. La referente rescató que pueden hallarse precios accesibles de esos productos pero que en las zonas céntricas pueden encontrarse aumentos leves e hizo hincapié en las posibilidades de llenar la mesa con ofertas rescatadas de los puestos “en las ferias de barrio, donde hace una semana dos pollos chicos estaban 25 pesos”.

Según los valores promedio que registró la organización, el precio mínimo de los turrones es de 2.60, las garrapiñadas más baratas están a 3,85, los budines a 4 pesos y la sidra a al menos 8 pesos, aunque llega a los 20.

La recomendación de recurrir a los comercios más chicos se repitió entre los consultados, sobre todo en cuanto a panaderías, carnicerías y verdulerías, porque los costos no se elevan tanto en comparación con los supermercados y se conoce su procedencia. Pero, en consonancia con el ya célebre dicho de la fundadora de LAC, Lita de Lazzari; el consejo central es “caminar” en busca de mejores resultados y realizar las compras lo antes posible, porque el ánimo colaboracionista de los negociantes puede echarse por tierra en las horas previas al brindis.

Comentá la nota