La canasta que define la pobreza en Córdoba, 38% más cara que en el país

Para la administración de Schiaretti, una familia es pobre si no cuenta con ingresos de $ 2.360. En cambio, la Nación cree que para superar esa barrera se necesitan sólo $ 1.701,2. La diferencia impacta fuertemente en los resultados de los parámetros sociales. La Provincia tiene en cuenta índices privados
El mismo día en que la Nación decidió postergar la publicación de los datos inflacionarios de la canasta de alimentos hasta después de las elecciones de mañana, la provincia de Córdoba dio a conocer los guarismos que se tienen en cuenta en la administración de Juan Schiaretti para fijar los niveles de pobreza e indigencia.

Según los datos oficiales del Indec, una familia para no ser pobre debe percibir mensualmente 1.701,2 pesos a razón de $ 425 mensuales por cada uno de sus cuatro integrantes. Con eso podría contar, además del alimento, con servicios básicos.

Además, en el caso de la línea de indigencia, la Nación prevé que el límite es de 771,71 pesos para una familia de cuatro personas. Con ese dinero podrían tener los alimentos necesarios durante un mes.

Los cuestionados datos del Indec, que muchas consultoras se encargaron de contrastar con índices propios hasta que fueron amenazadas con multas, quedaron ahora como otro capítulo en medio de las diferencias mostradas, especialmente desde el último domingo, entre la administración provincial y la Casa Rosada.

Es que el Ministerio de Desarrollo Social de Córdoba, que conduce Carlos Massei, informó ahora los nuevos valores correspondientes a las líneas de pobreza e indigencia, para su aplicación en los programas o planes sociales ejecutados desde esta cartera.

“El nuevo monto definido para la línea de ‘indigencia’ ha sido fijado en $ 1.113. Mientras que para la línea de ‘pobreza’, pasará a ser de $ 2.360 para aquellos hogares conformados por un máximo de 4 integrantes”, señaló el ministerio.

La diferencia no es menor si se tiene en cuenta que en base a eso se define la cantidad de argentinos que no cuentan con los recursos necesarios para alimentarse o vivir dignamente. Lo que determina además el éxito o el fracaso de las políticas sociales hasta aquí y la posibilidad de planificar a futuro en base a los datos. Pero en el último mes, las diferencias entre ambas varas se profundizaron. Y por lo tanto se desdibuja la certeza de la realidad social en el país.

Entre una medición y la otra hay una distancia del 38 por ciento. El último dato oficial de pobreza en el país fue, según el Indec, del 6,8% de los hogares y del 9,9% de las personas. En el caso de la indigencia, fue del 2,1% de los hogares y del 2,5% de las personas.

¿Cómo variarían esas cifras si se midiera con la vara cordobesa? ¿Cuántas personas más habría en cada categoría? ¿Cuál de las dos mediciones se acerca más a la realidad de la calle?

La discusión tiene como telón de fondo a vecinos de la ciudad que padecen la falta de empleo o que están trabajando de manera precaria con magros ingresos.

El Ministerio de Desarrollo Social de la provincia aclaró que para la determinación del valor de los ingresos de los hogares utiliza una metodología propia que toma en cuenta la composición del tipo del hogar y el promedio de los índices de inflación arrojados por consultoras particulares especialmente para los rubros alimentos y bebidas. No se basa en las cifras del Indec para instrumentar sus políticas sociales.

Y aclaró que “en relación a un hogar indigente, el monto de ingreso es menor -que al de uno pobre- porque sólo se tiene en cuenta los valores correspondientes a los alimentos que debe consumir el hogar”, explicó la cartera conducida por Massei.

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