Campo le apuntó a las comunas más grandes

El vicegobernador Luis Campo defendió a los pueblos más chicos, al referirse al reparto de la coparticipación provincial, porque adujo que los intendentes de las localidades más grandes realizan una "manganeta" que les permite quedarse cada vez más con "una porción mayor" de la torta de fondos públicos.
Esa maniobra, de acuerdo a su visión, consiste en incluir los ingresos extraordinarios como ingresos propios para que los índices crezcan.

"Yo no hablé de cambios en la coparticipación, ya que la fórmula polinómica que la determina es correcta -sostuvo el funcionario-. Los ítems que se tienen en cuenta son los ingresos propios, la cantidad de habitantes, los metros cuadrados construidos, la cantidad de automóviles y una partida remanente que se distribuye en función de las necesidades de cada lugar".

"De ellos, el más preponderante son los ingresos propios; es decir, las tasas que se cobran por alumbrado, barrido, limpieza, mantenimiento de calles de tierra, recolección de residuos, riego, conservación de pavimento, etc. -acotó-. ¿Qué ocurre? Que hay municipios que agregaron servicios por fuera de los ingresos propios. Por ejemplo, Santa Isabel y La Reforma tienen estaciones de servicio, Quehué cuenta con una panadería e Intendente Alvear recauda por la guía cerealera. Con esos servicios reciben mucho dinero, pero los suman como propios para hacer crecer porcentualmente ese ítem en la polinómica; y de esa manera le restan fondos a las comunas más chiquitas" (sic).

Sin necesidad de preguntas, Campo continuó: "¿Qué hace Luan Toro, que no cobra guías ni tiene una estación de servicio? ¿Qué hace Alpachiri, que no tiene una política de llevar el registro de catastro? ¿Cuál es el registro que da los metros cuadrados para sumar en ese ítem? Las viviendas Fonavi, aunque curiosamente, en esos casos, el impuesto inmobiliario como recurso propio también se les cae. Y están localidades como Falucho y Anchorena que pierden porque se les reduce la población. Esto marca la pérdida de las más pequeñas frente al poder de las grandes, que cada vez se quedan con una porción mayor de una misma torta".

- Usted dijo que los intendentes deberían sentarse a discutir. ¿Qué tendrían que discutir?

- Qué son recursos propios y qué son recursos extraordinarios.

- En principio estarían bien definidos: alumbrado, barrido, limpieza, riego... ¿Dónde deberían encuadrarse la estación de servicio?

- En principio, no es un servicio que una comuna preste por naturaleza. Lo mismo que el laboratorio de medicamentos de General Pico.

- ¿Entonces donde deberían ir las estaciones de servicio y el laboratorio de medicamentos?

- Los municipios los suman como ingreso propio, con lo cual alteran los ingresos que les corresponden. Las estaciones de servicio deberían figurar como ingresos extraordinarios, un ítem que modifica porcentualmente menos la polinómica. Si ingresos propios es el ítem que más incide, con un 40 por ciento, es porque se quiere beneficiar al buen intendente que cobra las tasas. Ahora, si las estaciones se suman a ese porcentaje, el 40 por ciento se hace más gordo. Doy otro ejemplo: Santa Rosa, General Pico e Intendente Alvear vender terrenos, ¿Luan Toro a quién le puede vender terrenos?

Por último, el vicegobernador, recurriendo a un lenguaje muy llano, expresó: "Vamos al perro más común. Vos me debés 1.000 pesos en servicios municipales y yo te doy subsidio de 1.000 pesos porque por tu situación social no podés pagarlos. Vos endosás el cheque, el cheque pasa por la ventanilla y vos terminás pagando con mi plata; pero como el gasto no se considera, sino sólo el ingreso propio, esos 1.000 pesos terminan figurando solamente como ingresos propios. Esa es la manganeta que hacen los intendentes.

- ¿Usted no la hizo cuando era intendente de General Pico?

- ¡Ni Dios permita..!

Y se fue sonriendo.

Cómo se reparte el dinero

El actual sistema de coparticipación a municipalidades y comisiones de fomento establece en primer lugar lo que será la masa de fondos a distribuir, conformada por el producido de la recaudación de todos los impuestos provinciales –excepto aquellos que tengan afectación específica–, y el 51 por ciento del producido del régimen de coparticipación federal y de los Aportes del Tesoro Nacional de libre disponibilidad.

Una vez definida esa masa, se determina la distribución para las partes: el 79 por ciento en forma automática para la Provincia (de allí se deduce un 5 para el fondo complementario de coparticipación); el 18, en forma automática para los municipios; el dos para el Fondo de Desarrollo Comunal (financiamiento de inversiones en trabajos públicos, equipamientos, etc.) y el uno para el fondo de aportes a municipios.

A su vez, ese 18 por ciento –lo que sería la distribución secundaria de la ley de coparticipación– se distribuye asÍ: el 5 por ciento en partes iguales; el 20 sobre la base de la población de cada localidad con respecto al total provincial; el 40, sobre la base de los recursos propios percibidos por cada municipio respecto del total de ellos; el 20, en función de lo que cada uno participe en el devengado anual del impuesto a los vehículos y el 15, en base a lo que a cada ejido municipal le corresponda en el devengado anual de valuación fiscal del impuesto inmobiliario.

Los impuestos coparticipables son: ingresos brutos, sellos, vehículos, inmobiliario, juegos de azar y tasa retributiva de servicios administrativos y judiciales.

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