En el campo el agua fue muy bien recibida pero se necesita mucha más

En el campo el agua fue muy bien recibida pero se necesita mucha más
“La situación agropecuaria en Pergamino y gran parte del norte de la provincia de Buenos Aires pasa por momentos críticos… Si en breve, las condiciones climáticas no cambian, amenaza con empezar a generar serios problemas sobre el cultivo de soja”. Eso, anunciaban las primeras líneas de la nota sobre la sequía, que fue publicada el domingo por el Diario, en sus páginas centrales
Pero la desesperación llegó a su fin, o por lo menos, la interrumpió durante algunos días de alivio, porque el agua finalmente llegó. Minutos antes de que se largue, a eso de las ocho y cuarto del martes, en el Centro pergaminense nadie se animaba a anticipar que llovería; fueron muchas las tormentas que amagaron y se fueron sin dejar rastros, olvidando al sediento suelo de la zona que pedía a gritos tan solo un poco de agua; por eso la reticencia. La lluvia se dio y en buena cantidad: en el casco de la ciudad se registraron 38 milímetros, mientras que en la zona sur unos 32. Sin embargo, los productores no han quedado conformes, en algunos casos, con la cantidad de agua caída.

El lunes llegó un comunicado de prensa de la Mesa de Entidades Agropecuarias Locales, para avisar que quedó conformada la Comisión de Emergencia Agropecuaria y que será ella la encargada de solicitar y gestionar, ante las autoridades correspondientes, el status de la Emergencia Agropecuaria en el partido de Pergamino.

En el mismo comunicado, el secretario de la Producción del Municipio y los representantes de Autoconvocados anunciaron: que “es obligación decir también, que la situación actual no se soluciona con la llegada de una lluvia, el daño a los cultivos y pasturas ya tiene consecuencias irreversibles”.

Y por lo visto así es porque el ingeniero agrónomo Daniel Lavezzari ratificó esta idea: “Las lluvias han sido escasas y desiguales. Sin bien, hay zonas que respiran aliviadas porque han tenido precipitaciones considerables –sobre todo las que superan los 30 milímetros-, la gran mayoría, no fueron suficientes para poner un corte al período de deterioro”. Y agregó: “En los campos que ha llovido entre 15 y 20 milímetros, el agua sólo significó un simple refresco para los cultivos, que no permite revertir, mínimamente, las consecuencias de la sequía que se sigue prolongando”.

En la ciudad se imaginaba a los productores contentos, porque esto hacía pensar que la sequía se iría y la amenazante crisis económica regional que puede llegar a generar este tipo de acontecimientos ya no sería posible. Sin embargo, muchos de ellos no están conformes: “Es una oportunidad desperdiciada, era el momento para ponerle un freno a la sequía. Lamentablemente, en muchos lugares no alcanzaron y seguimos con el mismo panorama; a lo sumo un poco mejor”, sentenció Lavezzari.

El potencial de rendimiento del maíz no se ha modificado; la etapa decisiva de su cultivo ya ha sido superada con falta de agua: en la campaña 2011-12 se han sembrado entre 35 y 40 mil hectáreas –un número levemente superior al de las campañas anteriores-, sin embargo, el rinde es un 50% menor que otros años; en siembras anteriores se esperaban entre 80 y 90 quintales, de esta solo se esperan alrededor de 40 quintales. La irreversibilidad del maíz es casi total: “Estas precipitaciones han logrado terminar de formar algunos granos que estaban en el límite de echarse a perder, pero tampoco hay que pensar que esto va a salvar la cosecha; es un porcentaje muy pequeño”, comentó, con tono preocupado el ingeniero, que en ese momento estaba adentro de un lote de maíz, analizando la situación.

Las ciudades y pueblos que lograron revertir medianamente el panorama son aquellas que rondaron o superaron los 30 milímetros: los de mayores precipitaciones fueron El Socorro con 55 y Urquiza 50; Fontezuela con 40 milímetros, Pergamino con 38, 8 y Arrecifes con 37, son las que se ubicaron en un segundo orden y que también consiguieron acomodar ligeramente a la soja, que está entrando en su período crítico de crecimiento, el momento en que mayor cantidad de agua necesita la planta. Pero así como están los pueblos y ciudades que corrieron con mejor suerte, hay otros que apenas vieron algunas gotas y que siguen agravando su situación, respecto a la sequía: San Antonio de Areco fue la ciudad con menos cantidad de lluvia en toda la región, con 3 milímetros, junto con San Pedro que tuvo 7 milímetros, las únicas dos que no llegaron a los 10. Capitán Sarmiento con 12 y Carmen de Areco con 14 milímetros, también continúan en una situación muy compleja.

Las dificultades crecen cuando los pronósticos climáticos muestran en un plazo de diez días, recién posibilidades de precipitaciones para el 17 de enero, es decir, una semana sin caída de precipitaciones, que puede ser determinante para los cultivos que están en el límite de perderse. Las ciudades que recibieron buena cantidad de agua, tienen un plazo de ventaja y están en condiciones de esperar hasta ese día para fortalecer los cultivos con más nutrientes, pero las zonas donde las lluvias pasaron casi desapercibidas no tienen el tiempo suficiente para seguir esperando semanas enteras sin agua, sobre todo cuando en los últimos días se registraron temperaturas muy altas.

Hoy, el secretario de la Producción municipal José Apesteguía junto con representantes de las entidades agropecuarias locales darán una conferencia, donde evaluarán la situación después de las lluvias. El sector rural, indeclinablemente y más allá del alivio por la llegada del agua, pide por la suspensión de las retenciones para los cereales y oleaginosas –el mismo pedido que hizo el presidente de la Federación Agraria Eduardo Buzzi cuando visitó la ciudad, la asistencia por medio de créditos, concreta y real –no a través de subsidios-, y por último, la liberación y transparencia del comercio de cereales y oleaginosas.

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