La ausencia de lugares de esparcimiento que incluyan al río Luján –la Reserva Natural es la excepción- es un déficit que Pilar ha mantenido desde siempre. La relación del Estado con el río, a diferencia de lo ocurrido en otros partidos, nunca fue demasiado fluida.
El expediente 4066/08, llamado “Recreo y parque Río Luján”, tiene su origen en un proyecto de Héctor Raúl Bertolotto, histórico cartógrafo y empleado de Catastro Técnico del municipio. “Esto se lo presentamos por primera vez en 1980 a (Daniel Alberto) ‘Beto’ Ponce de León –recuerda-, él estuvo de acuerdo, le gustó la idea”.
El predio elegido es parte del barrio Río Luján, en la entrada a la localidad de Manzanares. A pocos metros de la autopista Panamericana, tiene unas 10 hectáreas de superficie. La idea de Bertolotto incluye la construcción de un lago artificial, y el lugar tendría todas las características de los campings de este tipo: estacionamiento, parrillas, lugares a la sombra, bancos y mesas de concreto, etc. “Y por supuesto –aclaró- gratuito para la gente. Esto será para aquellos que no pueden irse a veranear. Se llenaría de gente que llegaría desde todos lados –se ilusionó-, está a cinco minutos de Pilar centro en auto, es raro que lugares así estén tan cerca”.
Insistencia
Resumiendo los últimos 32 años, el hombre recordó que “Ponce dejó la intendencia enseguida, a (Ricardo) López Herrero no le interesó, y entonces se lo propuse a Luis Lagomarsino, quien dijo sí, pero falleció al poco tiempo”.
Precisamente, Bertolotto comentó que “luego de la muerte de Lagomarsino se interrumpieron obras muy importantes, como la ruta 34, que recién ahora van a asfaltar. A (Humberto) Zúccaro se lo mostré y le gustó, por eso en 2008 se hizo el expediente, algo que para mí fue una alegría. Empecé a buscar antecedentes, a armar mosaicos y a desarrollarlo de nuevo”.
Eso sí: el cartógrafo reconoció que “se necesita el apoyo de la Provincia porque no es una obra chica, es un proyecto ambicioso de gran envergadura”.
Al recreo y parque se ingresaría por la calle Beltrán, en el mencionado barrio Río Luján. “Quien tuvo la idea de abrir esa calle fue el concejal Miguel Saric –afirmó-, pero los trabajos y su limpieza cuestan más de 60 mil pesos, según averiguó”. No obstante, opinó que “Saric es ideal para trabajar en el lugar, es positivo y hace que la gente se mueva, con una cuadrilla de 10 o 15 hombres que empiecen a limpiar. Ahora también tenemos como funcionario a Fernando D´Auría, que es conocedor de la flora, un muchacho preparado”.
Y, sobre el sitio que soñó hace tres décadas, destacó que “los meandros del río Luján son una verdadera maravilla, jamás cambian su trazado. Normalmente, los ríos de llanura modifican meandros con las grandes crecidas, pero los del Luján parecen inamovibles. He cotejado imágenes con 30 años de diferencia y son iguales”.
Acá no
Conocedor de la zona, Bertolotto explica que “el río Luján nace en Suipacha, donde es un simple arroyo. Cuando entra en Mercedes, ya empieza a tomar cierta forma de río de llanura, y en ese municipio hicieron una especie de represa pequeña para darle un caudal que por sí solo no tiene: allí construyeron un recreo muy lindo, muy bien hecho, aprovecharon la zona y toda la parte lindera de ambas orillas al río.
Los fines de semana el predio se llena, es muy lindo lugar, con parrillas y demás cosas para la gente”.
Sin embargo, el hombre asegura que en Pilar “de más de 3 mil hectáreas que eran fiscales hasta mediados del siglo XX, quedaron sólo 146, todo lo demás fue ocupado”.
Continuando con el recorrido del río, expresa que “en Luján hay varios recreos, de ambos lados, el Partido lo tiene bien desarrollado para la gente.
Pero, cuando llega a Pilar, no hay nada: más aún, tenemos 27 kilómetros de río y nunca hubo nada en todo ese recorrido. En partidos vecinos, aguas abajo, están Escobar y Tigre, con lugares cuidados para la gente, pero Pilar no lo tiene”.
Enfoque
Mirar al río de frente
Por A.L.
El Partido del Pilar está en deuda con el río Luján: ya desde el siglo XIX, cuando los pobladores del “Pilar Viejo” decidieron mudarse a terrenos más resguardados de las crecidas, el río pareció más un obstáculo y algo de lo que era conveniente escapar, que un cauce al cual era conveniente amoldarse y obtener beneficios.
Sin embargo, visitar otros distritos que sí han aprovechado al Luján creando espacios públicos, invita a preguntarse por qué Pilar no pudo hacerlo.
Después de décadas –o directamente siglos- de convivir de espaldas al río Luján, tal vez haya llegado el momento de mirarlo de frente.
Los habitantes
El proyecto del recreo junto al río Luján guarda un aspecto muy importante a tener en cuenta: la deuda social con la gente que vive allí en condiciones precarias.
“Es una zona muy frondosa, donde la maleza no deja avanzar –comentó Bertolotto-. Sin embargo, hay algunas casillas, con gente que vive en el medio del bosque, alejada del exterior, en la espesura”.
Precisamente, el proyecto deberá contemplar su reubicación en mejores condiciones.
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