Al dinero enviado por la Nación como afectado a Educación, se suma un recorte por pérdida de décimas porcentuales en el Código Único de Distribución.
El núcleo del problema está en el artículo 73 del Presupuesto Nacional 2012, por el que se restablece que el 6% del PBI será destinado a la ley de Financiamiento Educativo.
En 2011 Nación tuvo Presupuesto prorrogado, y el dinero correspondiente al Fondo Educativo entró en la Coparticipación plena, de la cual los municipios perciben el 16,4%. Eso llevó a un incremento interanual de la Coparticipación de los municipios del 46% entre 2010 y 2011.
En la Ley de Leyes nacional de 2012, la ley enviada al Congreso no preveía el fondo, que fue agregado luego por los legisladores. El Presupuesto provincial se votó antes que el nacional, entonces, la previsión bonaerense quedó desfasada; por ende, los municipios hicieron sus previsiones económicas para 2012 y contaron un dinero de más, que no recibirían.
Una parte importante de la política bonaerense (intendentes y legisladores provinciales) apunta los cañones a los diputados nacionales por la Provincia. "Debieron actuar con más responsabilidad para con el territorio al que pertenecen", les achacan.
Errores y displicencias en varios estamentos también contribuyeron a complicar las cosas. Por ejemplo, el ministro de Educación de la Nación, Alberto Sileoni, mandó la circular al Banco Central para que retuviera el dinero de la ley de Financiamiento Educativo recién el 25 de enero. Por esa razón, los jefes comunales se percataron del recorte de -aproximadamente- 900 millones recién en febrero. Es que en la Coparticipación del segundo mes del año se les descontó lo correspondiente a ese ejercicio y lo de enero; entonces, estallaron.
Los del Conurbano salieron disparados a verlo a Scioli. Este trató de contenerlos y, mientras habló de buscar una solución en conjunto, les pidió mesura y creatividad para mejorar sus propias arcas. Las secciones Tercera y Primera pudieron exponer en conjunto sus ideas ante el mandamás provincial y varios ministros.
Acercaron varias posibilidades para recuperar algo de la plata con la que pensaban contar y no contarán. Pero tanto en la Legislatura como en el gobierno de la Provincia son reticentes a crear nuevos impuestos o ejercer cualquier otra presión impositiva. "La presión tributaria de la Provincia es la más alta de todas las jurisdicciones, y es muy difícil aumentarla", reconocieron en Hacienda.
"Estamos poniendo mucha inteligencia en ver cómo restringimos los gastos operativos para destinar más recursos a otras cosas, y los intendentes deben ver de qué manera le encuentran la vuelta sin perjudicar a los ciudadanos", sostuvo una fuente provincial.
Los intendentes "dicen que presupuestaron ese dinero, pero, justamente, los presupuestos están atados a variables", se escucha en la Gobernación. Batakis, por su parte, agregó: "No fue tanto el impacto, porque en los dos primeros meses del año los recursos provinciales crecieron un 4 por ciento de lo que estaba estimado, por lo tanto, esa suba cubrió el 50 por ciento de lo que perdieron los municipios, según sus estimaciones. Prevemos que la economía va a seguir creciendo, entonces, el impacto va a ser menor".
Se comienza a prender velas a la espera de una recaudación récord, capaz de compensar las previsiones sobre las cuales ya se prometieron aumentos y se fijaron tasas, quizá menores a las necesarias si se hubiesen jugado todas las cartas al descubierto.
De los 135 distritos, 77 -incluyendo Campana- son los que perdieron, además, décimas porcentuales en el Código Único de Distribución, debido a que los índices de población no crecieron al ritmo de otras ciudades.
En total Campana, perdería según los cálculos un total de 6.640.000, cifra que seguramente obligara a modificaciones en el Presupuesto 2012, salvo que haya un aumento en la recaudación por encima de lo esperado.

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