Las campañas electorales entraron en la recta final

A once días de las elecciones no es fácil revertir las tendencias que marcan las encuestas. Los candidatos que las encabezan tratan de no hacer nada que los perjudique, y los menos favorecidos en los sondeos se esfuerzan por sumar votos.
Los radicales consideran que están en condiciones de reconquistar la gobernación de Mendoza, pero puertas adentro están preocupados por cómo impactará el mensaje de corte de boleta en el ánimo de los afiliados. Y esa incertidumbre los desvela sobremanera.

Hay radicales de pura cepa que no están dispuestos a hacerlo porque “no tragan" a Cristina Kirchner quien ya es “número puesto" después de los abrumadores resultados de la primaria y muchos creen que el 23 de octubre incrementará el porcentaje de votos.

Están también aquellos a los que no les cuadra la idea de no votar a Ricardo Alfonsín porque fue avalado por el partido e interpretan que sería una deslealtad al radicalismo.

Y hay otra camada de radicales azorados por lo que está ocurriendo en el centenario partido, que no comparten para nada, y según manifiestan van a votar al justicialismo a modo de castigo. Además dicen estar convencidos de que si sigue gobernando el justicialismo las cosas seguirán igual.

Por otra parte, los empleados públicos radicales aún recuerdan que Iglesias les recortó el sueldo durante la crisis del 2001, y dicen no estar dispuestos a apoyarlo hoy.

Los radicales también son conscientes de que el Cuarto Distrito no les es favorable, y por eso Iglesias vino en reiteradas oportunidades para revertir ese panorama adverso y, ante la falta de costumbre de los mendocinos de cortar boleta, irán casa por casa repartiendo votos de manera que la gente salga de su domicilio con el sufragio armado y lo introduzca en la urna, en la certeza de que nadie va a ir al cuarto oscuro con una tijera, una regla u otro elemento cortante en el bolsillo para recortar al candidato a presidente Ricardo Alfonsín al que sus correligionarios consideran "piantavotos".

El Justicialismo

Por el lado del justicialismo están convencidos que retendrán el gobierno provincial pero, por las dudas, Francisco "Paco" Pérez no se duerme en los laureles y está en cuanta reunión de importancia se presente, lo mismo que Iglesias.

Nadie puede negar que Pérez-Ciurcaes la continuidad del gobierno de Celso Jaque, si bien se esfuerzan por poner distancia entre sus actos y los que encabeza el mandatario mendocino.

Nadie puede desconocer que los candidatos peronistas tienen a su favor que la boleta la encabeza Cristina Fernández que les traccionará votos de manera indudable.

Además, juega a favor del justicialismo que en los últimos años se hicieron obras importantes en la provincia y hay otras en vías de concretarse. Además, intentan sembrar la idea de que esas obras se postergarían si cambia el signo político del gobierno provincial, ya que la mayoría se concretaron con plata enviada por la Nación y muchos se preguntan si con un gobierno radical en la provincia se mantendrá el flujo de dinero de la Casa Rosada.

Por otra parte, Jaque ha sabido mantener una buena relación con las entidades intermedias y prácticamente atendió casi todos los reclamos del sector industrial, vitivinícola y ganadero.

Otros van más allá y dicen "hemos obtenidos logros que nunca conseguimos con la UCR en el gobierno y, en el caso de San Rafael, con varios ministros en el gobierno de Cobos"

Por otra parte, cada vez que viene a San Rafael, Jaque se compromete a encarar nuevos proyectos que le proponen y la deja "picando", porque en dos meses ya no los podrá llevar a la práctica.

Es una manera sutil de expresar que "si seguimos siendo gobierno lo haremos, si no lo somos, no se".

Los que se muestran optimistas para pelear la gobernación de Mendoza son los "gansos" que vienen muy golpeados desde el retorno de la democracia, en el marco de una crisis interna que no les permite levantar cabeza. Los resultados de la elección primaria les permitieron albergar la esperanza de hacer una buena elección en octubre, aunque saben que deberán enfrentar a dos pesos pesados como Roberto Iglesias y Francisco Pérez que están poniendo toda la carne en el asador, y llevan como candidato a un gobernador que, como dijo Iglesias, "casi licitan el cargo".

En el orden local

En el caso de San Rafael los hermanos Félix se muestran seguros de que conducirán el municipio por otro periodo y siguen inaugurando obras en cada rincón del departamento, de manera de mostrar que se han hecho cosas, especialmente en el área de Salud, para los distritos.

Con fondos locales, de la provincia o la Nación, todo recurso ha sido bienvenido, y como obra emblemática exhiben la construcción de la nueva terminal y el mejoramiento del entorno de la vieja estación de trenes, entre otras obras.

El candidato radical, Mario Salomone es consciente que está remando contra la corriente. Nadie duda de su capacidad y honestidad, pero le falta carisma para llegar a la gente. Además, tiene muy poco para exhibir y en consecuencia su mensaje se centra en el plano de las propuestas y las buenas intenciones.

Otro que sigue con la intención de llegar a la intendencia es el justicialista Enzo Orosito, que ahora va como candidato de la alianza entre demócratas y Alberto Rodríguez Saa. El hombre se ilusiona con que el gobernador puntano le permita traccionar los votos suficientes para arrebatarle la comuna a Emir Félix. Es posible que logre reunir un caudal de votos que lo deje "cabeza a cabeza" con el radicalismo, pero es poco probable que pueda derrotar al justicialismo.

También se postulan como candidatos a intendente Juan Carlos Llanos por la Unión Popular que impulsa como candidato a presidente a Eduardo Duhalde que, como se sabe, en San Rafael tiene poco predicamento y Eliseo DositeoPáez , un radical que emigró primero para aliarse con Lilita Carrió y ahora integra una coalición con el socialista Hermes Binner que en Mendoza propone al contador Oscar Santarelli como gobernador.

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