Campaña en Tucumán para demonizar a La Cámpora

La agrupación fundada por Máximo Kirchner tiene una incipiente tarea política en Tucumán, pero ya aparecieron los primeros movimientos para atacarla.
El operativo habría surgido desde la Casa de Gobierno, sin conocimiento del gobernador José Alperovich y con la radio de Alberto Llaryora, Antena 8, como primera aliada.

La Cámpora está en boca de todos. Creada por Máximo Kirchner y cobijada por Cristina Fernández de Kirchner, la agrupación política tuvo en los últimos años un gran protagonismo, y logró sumar en las elecciones de 2011 cuadros propios en las listas legislativas del Frente para la Victoria. El tucumano Marcelo Santillán, ex concejal de Bella Vista, llegó a la Cámara de Diputados y Jesús Salim, quien fue edil de Famaillá, ocupa una banca en la legislatura tucumana.

A pesar de que La Cámpora aparece en diferentes notas periodísticas como una organización destinada y parida solamente para copar distintos puestos de relevancia en el Estado, su peso específico en Tucumán es nulo. En el gobierno de José Alperovich no hay funcionarios que hayan surgidos de las filas de la agrupación, integrada en su gran mayoría por jóvenes que redescubrieron la política en el último lustro. Tampoco existen enlaces institucionales orgánicos con los cuadros camporistas, según refieren desde ambos sectores.

La situación, de calma absoluta en la provincia, sin enfrentamientos territoriales ni políticos a la vista, no evitó la aparición de una campaña destinada a demonizar a La Cámpora, pero como hacerlo de manera directa puede acarrear costos, sobre todo por la simpatía de la Presidenta, se montó una burda operación de prensa.

Relatan desde la Casa de Gobierno, y bajo estricto off de record, que la misma partió de un secretario despechado que ocupa un área de escasa insignificancia política y económica. “Quiso hacer pie en La Cámpora y no pudo, sin sostén político alguno, tenía todas las fichas puestas en ese sector, pero por lo visto encontró las puertas cerradas”, cuenta un operador político oficialista. Eso sí- agrega-José (por Alperobvich), no sabe nada. Se mandó solo".

Pero claro, como el choque frontal no era buena idea, el secretario en cuestión y fallido candidato a intendente de una de las ciudades más importantes del interior, optó por otro camino, pegarle al gremio en el cual La Cámpora realiza uno de sus tantos encuentros semanales, la Asociación de Prensa de Tucumán, ámbito en el cual suelen reunirse los jueves de casa semana.

Con llegada a algunos periodistas, y conocedor del paño, el hombre detrás de la operación ya reclutó al menos a dos soldados para su cruzada: Daniel Intile y Walter Carrazana, periodista y locutor respectivamente de Antena 8, la radio del empresario Alberto LLaryora, al borde de la quiebra una vez más vale aclarar. ¿Así que La Cámpora se reúne en la Asociación de Prensa de Tucumán?. ¿Los afiliados estarán al tanto de las movidas políticas de un gremio que debe representar a los trabajadores y no meterse en política?, se preguntó al aire Intile, al tiempo que descargó una serie de interrogantes sobre el accionar del sindicato en cuestión con la complicidad de su socio en el programa matutino del pasado miércoles.

Al respecto, Oscar Gijena, secretario general de la Asociación de Prensa de Tucumán, aclaró que por los salones de la APT no solo pasaron los muchachos de La Cámpora. “Nosotros prestamos nuestras instalaciones a quienes lo soliciten y por supuesto se encuentren dentro de ciertos parámetros ideológicos, no podríamos permitir un encuentro de Fuerza Republicana”, explicó. Recordó que por la APT disertaron o mantuvieron encuentros dirigentes radicales, comunistas, peronistas, representantes de organismos de derechos humanos, jueces y fiscales federales, integrantes de la Cámaras Federales, diputados nacionales y provinciales. “Siempre propiciamos debates, no solo referidos a cuestiones de nuestro labor como dirigentes sindicales o periodistas, porque desacoplar la actividad gremial de la política es una estupidez, propia de los ideólogos de la derecha, después de todo, el desempeño de los políticos tiene una estrecha relación con las condiciones en el mundo del trabajo, negarlo directamente es estúpido”.

Agregó que también se prestaron las instalaciones para encuentros políticos o gremiales. “La UDT utiliza nuestro club para sus capacitaciones o congresos. Lo propio hace la UTHGRA, que a nivel nacional responde a Luis Barrionuevo, nada más alejado de La Cámpora, pero que tiene un torneo de fútbol femenino que se juega en Prensaclub”.

Por último agregó que “no tengo idea por qué ahora aparecen inquietudes respecto de quienes utilizan nuestras instalaciones, que vale aclararlo, en el caso de La Cámpora, se hacen cargo de los gastos que ocasionan, como el uso del aire acondicionado o de la luz. Seguro que hay otros intereses detrás”. Gijena no quiso abundar respecto de la supuesta aparición en contra de La Cámpora, que tuvo como primer blanco la Asociación de Prensa. “No tengo datos al respecto, pero vamos a averiguar”.

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