Una campaña liviana para tanto en juego

Si la campaña para las recientes elecciones de gobernador transcurrió con más calma que debates profundos, el proselitismo para las urnas municipales del 18 de septiembre apunta a terminar de manera similar. Fernando Micca.
Si la campaña para las recientes elecciones de gobernador transcurrió con más calma que debates profundos, el proselitismo para las urnas municipales del 18 de septiembre apunta a terminar de manera similar. Temas como transporte, basura, economía y relación con los municipales fueron discutidos superficialmente.

Los radicales exhiben en privado encuestas en las que Ramón Mestre sigue al frente, por entre cinco y ocho puntos de ventaja. Pero admiten que Mestre mantiene una intención de voto similar en las últimas semanas, mientras los movimientos hacia arriba y abajo se registran entre Campana y Riutort. Esto significa que el radicalismo no maneja esas variantes, vinculadas al electorado peronista; es decir, no depende enteramente de sí mismo. Con todo, Mestre no variará su estilo de campaña. “Lo que más nos convendría es que se votara mañana”, especulan en el partido.

En el PJ confían en que el peso del aparato inclinará votos a favor de Campana. Esa movilización, una fuerte propaganda y la figura de Juan Schiaretti son la base de las posibilidades del oficialismo. No ayuda a esa estrategia el bajísimo protagonismo de José Manuel de la Sota, que viaja más de lo que participa en la campaña. Pero son las reglas en un partido tan afecto a las peleas como los radicales: De la Sota y Schiaretti ya disputan el manejo partidario y esa realidad condiciona cualquier escenario. Igualmente, en el comando schiarettista no dejan de anotar esa cuestión: esperaban más del gobernador electo.

Esta situación favorece a Riutort, que vuelve a pelearle el voto peronista a la versión oficial del partido. Olga no sólo metió una cuña fuerte, como lo hizo cuatro años atrás en el PJ capital. También apostó por el apoyo –aunque sea parcial– del kirchnerismo que no quiere a De la Sota. No le resulta fácil congraciarse con ese electorado, aunque la agitada interna le permite ensayar estrategias. Su promesa de viviendas masivas metió el dedo en la llaga del oficialismo, que hizo muchas menos de las que tenía en carpeta. No fue casual que saliera a cruzarla el habitualmente sereno ministro Hugo Testa, quien sufrió en carne propia los incumplimientos de la Nación en este tema.

El Frente Cívico quiso dar la sorpresa con la candidatura de Esteba Dómina y terminó por salir tarde al ruedo. Luis Juez se esfuerza por recuperar el voto peronista que lo acompañó en 2007 en los barrios populares. Si lo consigue, le quitará apoyo a Campana y a Riutort. Pero si crece entre los independientes de las franjas medias, Dómina le arrebatará respaldo a Mestre.

Hay más que el municipio en disputa. En el PJ se disputa la interna. La UCR y el Frente Cívico juegan gran parte su salud política. Por diferentes motivos, no pueden seguir perdiendo.

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