En campaña, ¿hay permiso para prometer, aún a sabiendas que no se cumplirá?

A 44 días del próximo turno electoral, un crudo silencio oficial domina el escenario local. No hay comparecencias públicas de un Intendente que va por su reelección, dispuesto a ofrecer defensa de su gestión al frente de los negocios de la ciudad.
Frente a la realidad tal cual es, podemos tomarnos el espacio para repasar que relación hay entre lo que se promete en una campaña electoral y lo que finalmente se traduce en una gestión de gobierno. Para lo primero apelamos al documento oficial de la campaña Gutiérrez 2007, que todavía se puede encontrar en Internet. A la hora de calificar, apelaremos a la opinión que cada uno de nuestros lectores y lectoras se han ido formando sobre el desempeño del gobierno local.

EL MANDATO SON CUATRO AÑOS

Sabiendo que tiene un mandato de cuatro años, para luego tener que volver a presentarse a elecciones, ningún candidato puede decir que lo que prometió necesita de más años para llevarlo a la práctica; eso entra en el terreno de las promesas a sabiendas que no se ha de cumplir . Como en el fútbol, técnico que no gana partidos; técnico que se va.

UNA CUESTIÓN DE EXPECTATIVAS

Lo más probable es que tras continuas insatisfacciones, la llegada de una cara nueva prometiendo encarnar lo frustrado, termine habilitando expectativas exageradas. Claro que no todo se puede anotar a esa cuenta. Al término del presente mandato, ya habremos añadido a la historia pública de la ciudad, un mandato completo de un Intendente que se llamó progresista; de izquierdas.

Para no remontarnos a cuestiones muy alejadas en el tiempo, aportamos una versión textual aunque acortada, de la Plataforma electoral con la que Francisco Gutiérrez hizo su presentación en la política de Quilmes.

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