Tras un día conflictivo, donde hubo cortocircuitos verbales y taponaron sucursales de Correo Argentino, los dirigentes del gremio de Pablo Moyano suspendieron las medidas y el Ministerio de Trabajo adelantó que continuará el diálogo.
Después de un día muy complicado, se abrió un compás de espera. Los camioneros decidieron levantar los bloqueos a distintas sucursales del Correo Argentino y el Ministerio del Trabajo adelantó que continuará con la ronda de negociaciones que mantuvo ayer con los directivos de Correo del Sur, en la sede de la cartera laboral. De esta manera, a última hora de la tarde, las partes decidieron enviar señales mutuas para bajarle un poco los decibeles a un conflicto de alto voltaje político que enfrentó durante varios días al gobierno con el ala dura del moyanismo.
En el medio de un proceso de conciliación obligatoria, la rama de correos de la organización gremial había iniciado una huelga para reclamar la reincorporación de los trabajadores despedidos en Chubut. Los sindicalistas, liderados por Pablo Moyano, cruzaron los camiones y bloquearon ayer el ingreso a la central de tratamiento postal del Correo Argentino, ubicada en la localidad bonaerense de Monte Grande, y a las sedes ubicadas en Pilar, Trelew, Córdoba, Rosario, Comodoro Rivadavia y Neuquén. Estas medidas calentaron mucho el ambiente y los teléfonos de funcionarios y referentes gremiales se pusieron al rojo vivo.
Sin embargo, el conflicto comenzó hace unos días, cuando se confirmó la finalización del vínculo comercial entre Correo del Sur y Camuzzi, que terminó con el despido de 81 trabajadores. Según argumentó en su momento Camuzzi, la transportista reclamaba un aumento del 140% en la renovación del contrato y perdió el negocio a manos de Correo Argentino, que en febrero comenzará a hacerse cargo de la distribución postal de la gasífera.
No obstante, los despidos en Chubut se transformaron en una excusa perfecta para que el titular de la CGT, Hugo Moyano, refresque sus diferencias con el Ejecutivo. Por ello, la decisión de camioneros de levantar progresivamente los bloqueos antes de las 18, hora en la que empezó la reunión de conciliación con los directivos de Correo del Sur, llevó un poco de tranquilidad después de un día cargado de declaraciones cruzadas y gestos disonantes. De hecho, la mañana empezó mal porque los sindicalistas de camioneros bloquearon el ingreso a las centrales de tratamiento postal del Correo Argentino antes mencionadas. Además, en este contexto, el secretario Gremial de Camioneros, Marcelo Aparicio, se pintó la cara y volvió a ratificar “el plan de lucha” para toda la semana, hasta tanto sean reincorporados los trabajadores que fueron despedidos.
En tanto, el ministro de Planificación, Julio De Vido, intentó bajarle el tono a la pelea pero dejando en claro que estaba en desacuerdo con el modus operandis que habían elegido los sindicalistas para expresar su reclamo (ver aparte).
Y el ministro Carlos Tomada también estaba muy molesto porque las protestas violaban la conciliación obligatoria que había dispuesto Trabajo, y advirtió otra vez sobre posibles sanciones al gremio. Sin embargo, cerca de las 16, dos horas antes de la reunión en el Ministerio de Trabajo, empezó a haber claros gestos de distensión de las dos partes. Los Camioneros mantuvieron el estado de alerta por los despidos, pero comenzaron a levantar progresivamente los bloqueos y todos concordaron en continuar la negociación.




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