Los dos caminos más andados "La culpa y la búsqueda de culpables"

La culpa es más que una sensación, depende la situación, la culpa alcanza densidades que a veces se materializa y se convierte en somatizaciones como, por ejemplo, el sonrojamiento, está entre otras como manifestación de un hecho que según surge de los diccionarios de lengua, jurídicos, psicológicos, etc. está íntimamente relacionado con algo negativo. Según algunas fuentes a la que hemos recurrido no es lo mismo culpa que culpable y por lo tanto no es lo mismo buscar una culpa que a un culpable.
Freud pensaba que la culpa servía para regular de una forma efectiva el comportamiento social. Si la gente no se sentía culpable, decía, no se preocuparían mucho a la hora de lastimar a otros, ya sea emocionalmente o dañando su propiedad.

Lo que se podría agregar a esta sentencia de Freud es que, según al ámbito en que se desarrollan los hechos y los códigos que cada uno maneja -en términos de valores-, la culpa podría provocar un efecto regulador, o nada, pues el principio de la culpa es el sentimiento o sensación de esta. Dicho esto podemos ahora armar una lista de ámbitos en donde la culpa o sensación de culpa estuvo ausente la pasada semana, los mismos en donde la búsqueda de culpables estuvo muy requerida.

Podemos comenzar con el Congreso de la Nación, lugar este en que la culpa estuvo ausente en forma de falta de quórum, razón por la cual no hubo sesión en ninguna de las dos Cámaras, en senadores porque falta siempre un legislador para alcanzar el número 37 (el Dentista en los sueños) y habilitar así la sesión, claro que si lo analizamos bien, se reconoce la culpa en este senador y se deja de ver que también la tienen los otros 36 (la Manteca en los sueños) que no se sientan en sus bancas. Se entiende que esto tiene que ver con "estrategias" legislativas que se pueden traducir en códigos de ¿convivencia? que tienen vida preferentemente en los cuerpos legislativos, es decir en ámbitos en que la culpa no tiene mayor entidad porque no está incorporado a los valores de vida legislativa. La búsqueda de culpables si fue un hecho, desde el oficialismo y también desde la oposición o no oficialismos como les gusta reconocerse a sí mismos algunos que son maestros en dibujar eufemismos. Lo concreto es que la decisiones no aparecen y los costos –políticos- de dar una imagen a una población cada vez más necesitada de buenos ejemplos, no parecen interesar, total siempre es posible engañar a algunos algún tiempo, el necesario hasta que lleguen las elecciones.

En Jujuy no estuvo ausente la culpa ni la búsqueda de culpables

La semana comenzó con una dirigencia gremial algo yerma, excepto los profesionales de la administración pública, ya que "solucionado" el conflicto docente todo parecía que recobraba su estado de normalidad. Claro, nunca se tuvo en cuenta que el aumento en el precio del boleto de colectivos (anunciado hace más de un mes) sería otro frente de conflicto con distintas derivaciones en las que hubo culpas y culpables. Tres días de cortes de puentes y rutas, la quema de neumáticos como metodología renovada de manifestación de un descontento y una cantidad de denuncias por parte de los sufridos ciudadanos que iban desde los desencuentros entre padres e hijos -que por fin consiguieron ir a clases- hasta cobro de peajes para pasar puentes a pie y en el medio casi de todo. Claro que cuando se llegó a un "acuerdo" entre las organizaciones y los representantes del estado, aparecieron las culpas, y los culpables miraron hacia otro lado autovictimizándose a la mejor manera K, aunque estos están bastante lejos de serlo y mucho menos de reconocerse. Recordar que hay un cuerpo deliberativo que sanciona ordenanzas (leyes), este que es elegido por mitades cada dos años para ser representantes del pueblo de la ciudad capital, es ocioso, aunque parece que las situaciones municipales se resuelven ahora en la legislatura. Tampoco sería útil mencionar que el "acuerdo" alcanzado es algo ¿cómo llamarlo? ¿peligroso? ya que no queda claro si los abonos universales serán comercializados por la municipalidad, las organizaciones sociales o las empresas de transporte, en cualquier caso es importante tener en cuenta que aquel que tenga la responsabilidad de comercializar los abonos tendrá la posibilidad además de iniciar un pingüe negocio financiero ya que se cobrarían por adelantado, se calcula, varios millones de pesos que, asimilados a la lógica de la tarjeta magnética, es parte de la cosa. En fin, la culpa parece que la tienen varias gestiones municipales ya que no hace muchos años, en San Salvador de Jujuy, funcionó una tarjeta magnética (Empresa TRANSMAG) que nadie supo dar cuentas de porqué desapareció. Los culpables entonces habrá que buscarlos entre los funcionarios de las mencionadas gestiones y que, si no falla la memoria, estaría muy allegada a la actual.

La legislatura local tuvo la pasada semana algunas situaciones en las que la culpa y los culpables no aparecieron dando así consistencia a la corrección –atrevidamente- realizada a la sentencia de Sigmun Freud, dejando claro que el ámbito y sus códigos –microsociedades- tienen mucho que ver con la posibilidad de que la culpa exista a modo de situación reguladora o, si existe, funcione. A los legisladores que ingresaron por una determinada fuerza y a poco andar se cruzaron a otra, no los reconoce la culpa y estos a ella, en cambio si aparecen claramente los culpables pues, ante el claro interés de obtener una mayoría que les era esquiva, desde la bancada beneficiaria con este pase, rápidamente se le adjudicó a los legisladores arribantes condiciones y valores que los hechos les negaban. Una vez más la culpa y la búsqueda de culpables funcionó de maravillas, aún sin que exista en los fueron íntimos de aquellos que deberían sentir culpa y hasta vergüenza pero, como decía Sartre, la vergüenza sólo se manifiesta ante el otro, pero el otro tiene que importar.

Para no extender esta columna que giró hoy alrededor de un tema único, vamos ir finalizando dando cuenta de otra situación vinculada a la culpa. Habrán visto y oído la campaña del Instituto de Vivienda y Urbanismo de Jujuy (IVUJ) en la que se da a conocer que si no se abona la cuota de la vivienda adjudicada oportunamente, Ud. será el culpable de que fulanito y meganito no puedan acceder al mismo beneficio. La verdad, no es por censurar a los creativos que trabajaron en el mensaje, de ninguna manera, sino para llamar la atención de una situación que tiene otras vías de solución que están lejos de apelar a la culpa del otro sino en tomar decisiones a partir de las normativas vigentes y aceptar que la búsqueda culpables en el marco actual de las cosas, ante la brutal falta de credibilidad que el estado tiene, pocas soluciones encontrarán los funcionarios del área si no se miran a sí mismos como culpables por no tomar las decisiones necesarias, al costo político que sea, para que fulanito y menganito, finalmente tengan su vivienda, porque al fin y al cabo, quien es más culpable ¿el que no paga o el que deja de cobrar?.

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