Un camino tapizado de penurias

Como se veía venir, el largo camino hacia la Promoción Industrial está tapizado de penurias, sorpresas y sustos. La Ley 22.021, cuyos beneficios se extinguen en 2012, implica una herramienta fundamental a la hora de asegurar el trabajo genuino de al menos 20 mil personas y la posibilidad de hacerlo crecer, que debe ser defendida a capa y espada.
La historia de la renovación de la Promoción se asemeja, cada vez más, a una película de suspenso, con final incierto. Luego de mucho batallar, este año el Ejecutivo nacional firmó el Decreto 699 que, sin ser la panacea, cumple en algunos aspectos con la función que reclama la Provincia. Pero, al poco tiempo, los mendocinos interpusieron dos acciones de amparo ante la Justicia, una del propio Gobernador y otra de una cámara empresaria y, así, la Promoción se empantanó.

Mientras iban y venían las negociaciones con los mendocinos, sanjuaninos y catamarqueños –en el medio, recordemos, hubo varios actos de repudio a los cuyanos, declaraciones cruzadas y promesas de todo tipo–, a mediados de septiembre Celso Jaque ordenó desistir de la medida, aunque a cambio de un régimen similar al que había criticado, para algunos departamentos de su provincia.

Este mar de fondo fue el ambiente propicio para que prosperaran todo tipo de iniciativas para otorgar los beneficios a las regiones e, incluso a todo el país. Así fue avanzando en el Congreso un proyecto de la diputada mendocina cobista Laura Montero, para que todas las provincias accedan a la promoción. Como lo había anunciado UNIR en las páginas de NUEVA RIOJA, esta generalización es peligrosa, ya que justamente anula el sentido de un beneficio a medida, que es equilibrar las evidentes asimetrías a la hora de producir entre los distritos más fuertes y los postergados y alejados del puerto.

Desde hace meses, el Gobierno riojano viene trabajando en la redacción del reglamento del Decreto 699, pero hasta ahora los esfuerzos han sido en vano. Los borradores han dejado muy desencantado a Luis Beder Herrera, que manifestó con firmeza su malestar ante importantes funcionarios nacionales.

A mediados de esta semana, en una reunión que mantuvo con la ministra Débora Giorgi y el secretario de Hacienda Juan Carlos Pezoa, Beder les habló duramente sobre la demora en la redacción de un texto que conforme a los industriales radicados y atraiga a otros más. En el encuentro, del que participaron asesores de los funcionarios nacionales y algunos riojanos, el Gobernador criticó las posturas intransigentes y prácticamente clausuró el diálogo con ellos.

La intención de la Casa de las Tejas es tratar esta cuestión directamente con Cristina Fernández, para lograr una respuesta rápida y satisfactoria a sus demandas. Anteriormente, el diputado Jorge Yoma había tenido un cruce con Giorgi, por lo cual los puentes que había con los niveles inferiores de la Casa Rosada parece que se han roto. La reunión con la Presidenta podría realizarse la semana que comienza, de modo que los contactos con la Casa Rosada son insistentes para lograr esta audiencia en el más alto nivel.

Reacomodamientos en el gabinete

Los últimos nombramientos en el gabinete de Beder Herrera, sin ser rimbombantes, van marcando una tendencia acerca de cómo se configura el nuevo elenco de colaboradores directos del mandatario.

Tras la larga gestión en Salud del pediatra Gustavo Graselli –que llegó junto a Beder tras la caída de Maza–, llegó Liliana Carreño, quien por la gravísima enfermedad que la afectó falleció pocos días atrás. Ese lugar ahora fue ocupado por el ginecólogo Juan Carlos Vergara, un reconocido profesional con una larga trayectoria.

Este nombramiento, junto con la salida de Alejandro Van Muylen, marca claramente una presencia creciente del quintelismo, en detrimento del lunismo, que va perdiendo espacios. Si bien el bederismo aclara que el ofrecimiento fue hecho personalmente a Vergara, en base a su trayectoria, y no a Quintela para que designe al ministro, queda demostrado que el Gitano está de luna de miel con el Gobernador. Por otra parte, Vergara llevará a su gente al ministerio, entre quienes seguramente estarán Fabián Blanco y Joel Brizuela, del mismo redil quintelista.

Hay que notar que el bosettismo es otra tribu que suma despachos, ya que además de Transporte, logró ubicar uno de sus alfiles en el EUCOP. En estos reacomodamientos, el que perdió varios casilleros es el ex secretario de Gobierno, Luis Brizuela, quien aparentemente se deberá conformar con una vocalía en el Consejo de la Magistratura.

Lo que adelantan algunos colaboradores del Gobernador es que los cambios seguirán. Incluso, apuntan hacia algunos ministros que se resisten a rearmar sus áreas y achicar sus estructuras, como el propio Beder Herrera indicó. La consigna es: cuantos menos sean, mejor; y los que no lo entiendan deberán hacer las valijas.

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