Fue el domingo, poco antes de las diez de la noche - El chofér de la unidad, que procedía desde Olavarría y se dirigía San Lorenzo, advirtió que parte de la «jaula» sita en la panza del container se había desprendido y, al rozar con el asfalto, generaba chispas - Fue una situación de gran peligro
Es que el domingo, poco antes de las diez de la noche, un transporte de gas propano, cargado a tope, que circulaba por la ruta nacional 188, hubo de ser detenido abruptamente por su chofer a la altura del puente sobre el Río Rojas, al percatarse éste que la «jaula» ubicada en la panza del container se había desprendido y, al rozar con el asfalto, generaba chispas sumamente peligrosas, en atención a la carga que llevaba la unidad.
Al advertir esta situación, algunos automovilistas que venían circulando detrás del camión, optaron, prudentemente, por alejarse lo más posible. Algunos de ellos, al ver que el camión se detenía, avisaron a las autoridades policiales y concurrieron al lugar varias dotaciones de la Comunal y, por supuesto, de los Bomberos Voluntarios.
El camión, a paso de hombre, pudo ser trasladado, mientras era vigilado por los Bomberos Voluntarios, a la estación Shell situada en las inmediaciones, por la misma 188. Allí se encontraba ayer por la mañana la referida unidad, mientras su chofer esperaba instrucciones del consignatario para ver cómo se solucionaba la continuidad del viaje.
El propio chofer, el «Tigre» Tesei, procedente de Olavarría y con rumbo a San Lorenzo, en la provincia de Santa Fe, le relató ayer a este diario lo sucedido.
El transportista explicó que, aparentemente por haberse resentido las soldaduras de sujeción, la «jaula» ubicada en la parte inferior del transporte (que los camioneros suelen denominar «bicicletero», en virtud de las barras de seguridad que impiden que un ciclista o una moto vayan a parar debajo del rodado, en caso de accidente), donde van las ruedas de auxilio de la unidad, el metal se desprendió y comenzó a rozar contra el asfalto.
«Como yo no llevo chupetines ni caramelos, al ver las chipas opté por parar inmediatamente», explicó, en pintoresca alusión, el chofer del camión.
Pero no negó el susto que se llevó. Aunque afortunadamente no pasó nada, la situación potencialmente riesgosa que se vivió en la propia entrada de Rojas el domingo por la noche, obliga a replantear acciones respecto de una problemática poco abordada: la circulación de materiales peligrosos por las rutas y caminos de este distrito, y las medidas -o la ausencia de ellas- para prevenir posibles contingencias.
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Nunca pasa nada, hasta que pasa algo
Materiales peligrosos en tránsito
y en acopio: Un tema fundamental
Lamentablemente, en Rojas seguimos sin concretar avances importantes en cuanto a la necesidad de contar con una estructura de prevención y atención de siniestros que involucren materiales peligrosos
Rojas, cruzada por dos rutas provinciales y una nacional, está en el centro mismo del paso de transportes de todo tipo de sustancias, entre ellas, por supuesto, de materiales peligrosos. Pero también en esta ciudad, típicamente agrícola, es habitual y casi permanente, diríamos, el almacenamiento o acopio de materiales de esa índole.
Es decir que, a esta altura del partido, deberíamos contar, por lo menos, con una eficiente y probada estructura de prevención y atención de siniestros que involucren materiales peligrosos.
Pero lamentablemente seguimos sin producir avances importantes y/o sensibles en esa materia.
Por ejemplo, hace algunos años, la Junta Municipal de Defensa Civil, por entonces muy activa, aunque luego se disolvería hasta la actualidad, iniciaba una serie de reuniones de trabajo con la jefatura de la delegación Junín de la Policía Ecológica y se confirmaba la realización de operativos de control en las rutas de esta jurisdicción, para, en un primer approach, relevar datos estadísticos sobre la circulación de materiales peligrosos por este distrito; paralelamente, se hablaba de la realización de capacitaciones para agentes municipales, bomberos y distribuidores y acopiadores de estas sustancias.
La idea era establecer un esquema de la situación, como una forma de contar con los datos necesarios como para armar una estructura preventiva: no es mucho, lamentablemente, lo que se avanzó luego de ese alentador comienzo.
E insistimos: no es por alarmistas, pero ya se han dado dos derrames de productos peligrosos en esta jurisdicción: aquel tan sonado de la Escuela de La Vuelta, y otro posterior, de un camión con un container cargado con ácidos, que tuvo una pérdida que provocó derrames.
MATERIALES
PELIGROSOS
No es un tema menor. Ya desde hace algunos años el transporte y acopio de materiales peligrosos es tema habitual en la agenda de las reuniones de la Dirección General de Defensa Civil.
Es que la problemática del transporte de sustancias peligrosas afecta a toda la Provincia, debido a su alto potencial de riesgo y a la cantidad de rutas que atraviesan la región.
En ese sentido, se está poniendo especial énfasis en la circulación de camiones sin la identificación adecuada de la sustancia que transporta, como así también en la falta de medidas de seguridad apropiadas, factores que multiplican el potencial de riesgo.
Respecto a la legislación en la materia, la ley puntual, que rige todo lo referido a los materiales peligrosos en la provincia, es la 11.720; esta ley provincial abarca desde el almacenamiento hasta el transporte de sustancias peligrosas, generalmente químicas.
La ley es muy clara; es una ley no muy compleja ni muy extensa, pero sí muy clara. Hay tres categorías de almacenamiento, fabricación y transporte de sustancias peligrosas, que a su vez se dividen de acuerdo a su complejidad y peligrosidad potencial. Lógicamente no es lo mismo un acopio de herbicidas que una fábrica que produzca ácido clorhídrico.
En ese marco la autoridad de regulación es el municipio, que tiene el poder de policía originario, es decir que puede controlar sin pedir permiso, dado que tienen todas las facultades con respecto al control de esas sustancias. Esto abarca tanto a los lugares de almacenamiento como de expendio de herbicidas, indicó, e involucra además el almacenamiento y venta de pirotecnia, entre otros rubros, aunque no su fabricación, que está fiscalizada por el RENAR.
En otros casos, el control depende directamente del Organismo para el Desarrollo Sustentable, que es la nueva denominación de la antigua secretaría de Política Ambiental bonaerense.
El municipio sigue teniendo el poder de policía con respecto a sustancias en tránsito que atraviesen su jurisdicción. No obstante en este caso se comparte el poder de policía, a partir de la ley de tránsito: la única autoridad que puede detener vehículos en tránsito es la Policía Vial; o sea que todo procedimiento de intercepción en rutas, en las jurisdicción del municipio pero afuera de la ciudad, debe contar con la colaboración de la Policía Vial. Y también, en todo esto, se debe contar con la autorización del organismo de control por definición en todo lo inherente a las sustancias peligrosas, que es el Organismo para el Desarrollo Sustentable.
También Defensa Civil tiene poder en estos casos, dado que este organismo tiene jurisdicción provincial, si bien cada municipio tiene su junta propia.
En el caso del control de transportes con sustancias peligrosas, se pueden realizar operativos de intercepción selectiva ordenados por la Policía Vial, y constatar la documentación, carta de porte y demás constancias al conductor del vehículo, además del chequeo de las medidas de seguridad del rodado.
Hay medidas de seguridad propias para cada tipo de sustancia peligrosa: un camión cargado con herbicidas exige las mismas medidas de seguridad que cualquier transporte que circule por rutas provinciales y nacionales; un camión con hidrocarburos necesita ya una habilitación de la CNRT y otras medidas de seguridad como matafuegos, jabalina, etc..
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