Muchos dirigentes políticos de la oposición en San Isidro son duros con el oficialismo. “Posse quedó en jaque”, dicen. Hacen una lectura de los cambios históricos que se produjeron en la región y apuestan a que algo similar ocurra en el 2015 en el distrito. El Jefe Comunal buscaría un acercamiento, meterse de lleno en la vida partidaria del radicalismo bonaerense, o bien crear un "partido de centro" que lo tenga como referente.
“Posse está rodeado y en jaque”, auspician algunos dirigentes políticos de la oposición sanisidrense, con esperanzas de reemplazarlo en el sillón comunal en el 2015. Otros, más pacientes, creen que en 2019 se llegará al final de la extensa conducción familiar en el distrito. Todos apuestan a un proyecto de poder de mediano y largo plazo.
Lo cierto es que en el interior del possismo advirtieron que el electorado de la región se animó al cambio y brindó una oportunidad a nuevos dirigentes. Además, Sergio Massa afianza su poder en Tigre y aparece como el “ejemplo de gestión municipal” que alguna vez fue San Isidro. La suma de varios factores preocupa el oficialismo sanisidrente, que fue el arquitecto de la alianza UDESO en el conurbano, y que deberá elaborar nuevas estrategias para el futuro. Alguna vez fue con el vecinalismo y la Concertación junto al kirchnerismo. Lo cierto es que Gustavo Posse sabe ponerse el traje más adecuado según la ocasión, y que el distrito quedó como el único de la región con varios mandatos encima.
Respecto a esto último, el Intendente de San Isidro ya lanzó una señal de “buena voluntad” con los nuevos vecinos. “La gente va a ver bien que intendentes de orígenes distintos nos reunamos para tratar de ser funcionales a los vecinos”, señaló. Los alfiles possistas dicen que la región toma aires nuevos que son funcionales a San Isidro, así buscan amortiguar el discurso y mostrar coincidencias de gestión. Sin embargo, el origen y la coyuntura será difícil de disimular con los nuevos mandatarios. A pesar de que muchos creen que Posse puede tener buenas migas con el macrismo en un futuro no muy lejano.
En este sentido, en medios nacionales, Posse declaró que no es como uno de los barones del conurbano. En el diario Clarín se publicó un textual del intendente que muestra las intenciones del oficialismo sanisidrense. “Yo no soy como los viejos caciques. Tengo 49 años, un excelente estado físico, corro maratones, corro en autos de carrera. Estoy bárbaro, ¿entendés?”, expresó el Intendente.
En Vicente López, Gustavo Posse apostó a un amigo, el Diputado Nacional Norberto Erro. Y le fue mal. La intención era proyectarse en el conurbano ganando sectores de poder. Con cambios y escollos, el objetivo parece mantenerse.
Una buena manera de resistir el cambio de paradigma en la región es construir un espacio de centro. Posse ya lo había anunciado antes de las elecciones Primarias en un club de Vicente López al que asistieron mil radicales de todo Buenos Aires. Aparentemente profundizaría esta corriente política.
Además, junto a otros pocos correligionarios que tienen responsabilidad de gestión, desembarcaría en el centenario partido reclamando más espacio en la vida interna de la UCR. Posse cree que es momento de que las nuevas generaciones, con la confianza de sus vecinos a cuestas, agarren el timón del radicalismo. Pero el nuevo mapa puede provocar un replanteo en la estrategia.






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