El secretario legal y Técnico que nunca abandonó su añeja interna con el ministro de Planificación logró desplazar la Secretaría de Transporte a Interior. Así recobró poder Randazzo, que estaba congelado luego de ser acusado de aportar datos a Clarín sobre el Caso Ciccone. Su enemigo interno, el vice Amado Boudou, quedó descolocado.
Carlos Zannini se dio otro gustazo en la vieja interna que mantiene con Julio De Vido, cuando ambos competían por la atención de Néstor Kirchner. El pase de la Secretaría de Transporte del Ministerio de Planificación a la cartera de Interior, lleva la firma del secretario Legal y Técnico, segun confiaron a LPO fuentes del gobierno.
Es que desde la muerte de Kirchner, el secretario Legal y Técnico se erigió en el principal consejero político de la Presidenta -auténtico número dos del gobierno- y con su estilo discreto pero implacable, fue apretando las clavijas sobre De Vido, sometido a un desplume de poder en toda la línea.
De hecho, Zannini tuvo en los últimos tiempos varios cortocircuitos con De Vido porque en varias ocasiones llamó al secretario de Transporte, Alejandro Ramos -nombrado en el cargo por el titular de Planificación- para darle instrucciones directas, sin molestarse en avisarle a De Vido.
El ministro de Planificación está en capa caída. No pudo colocar ninguno de los 17 directores de YPF donde tuvo que soportar que la Presidenta le diera toda la iniciativa de la operación de toma de control de la compañía al viceministro de Economía Axel Kicilloff, que además seguirá como director de la petrolera en la que no quedó ni la sombra de los hombres del ministro de Planificación.
De Vido también perdió control de otra de las cajas más importantes del gobierno, la mayorista del mercado eléctrico Cammesa, ahora a cargo de funcionarios de La Cámpora que también responden a Kicilloff. Además, Guillermo Moreno se le metió en el área energética y puso la lupa sobre las escandalosas compras de combustible de Enarsa.
Y ahora directamente sufre la mutilación de la Secretaría de Transporte, otra de las dependencias de mayor presupuesto de su diezmada cartera.
Fuentes del gobierno confirmarona LPO, que De Vido presentó su renuncia a la Presidenta varias veces, pero esta le fue rechazada.
La sobrevida de Randazzo
El traspaso de la Secretaría de Transporte fue anunciado este mediodía por Cristina y dejó perplejos a la mayoría de los funcionarios del Gobierno. Pero a ninguno más que a Florencio Randazzo, quien se sentía afuera del círculo de decisión de la Casa Rosada y se enteró apenas media hora antes d ela cadena nacional que recibiría la Secretaría de Transporte.
Randazzo venía golpeado luego de ser acusado de haber filtrado al diario Clarín la entrega a Ciccone de la impresión de las boletas de la Presidenta, ahora en manos de Alejandro Vandenbroele, presunto testaferro de Amado Boudou.
De hecho, Boudou fue uno de los más golpeados por la decisión de la Presidenta. Hasta hoy estaba convencido que había logrado apartar a Randazzo del círculo de confianza de Cristina.
Antes de este anuncio, los allegados al ministro del Interior se lamentaban por los pasillos de la Casa Rosada de las ingratitudes de la política. Luego del anuncio los embargó la euforia y ya se deleitaban planificando lo que harán con el SUBE, añeja obsesión de Randazzo, por la que mantuvo en su momento una guerra fría con el ex titular del área, Juan Pablo Schiavi, como reveló en su momento La Política Online.
Es que el SUBE está en un momento crítico ya que Cristina imaginaba la tarjeta como una herramienta fundamental para personalizar el reparto de subsidios según el poder adquisitivo de los usuarios -esa es la idea que le vendió Schiavi- y ahora cayó en la cuenta que el sistema no está diseñado para cumplir con esa tarea.
De manera que ahora resta una fenomenal tarea de reformulación de las bases de datos y programas del SUBE para adecuarlo a ese objetivo.
Sin embargo, algunos en el gobierno afirman que Randazzo no debría festejar a cuenta, ya que hay indicios de que el traspaso podría implicar que Ramos ahora tendría línea directa con Cristina -o en su defecto Zannini- y que acaso se vea tentado de ignorar a su flamante jefe directo.








Comentá la nota