El cambio climático afecta el Norte

En esta zona de la provincia de Neuquén ya no hay glaciares en las altas cumbres y los arroyos se secan en verano, lo que dificulta la producción de forrajes sin aplicar tecnología para riego.
Neuquén > Aunque está muy lejos de los grandes centros urbanos e industriales contaminantes del mundo, el frágil ecosistema del norte neuquino sufre el impacto del cambio climático de una forma traumática. Como ya no quedan glaciares en las altas cumbres –sobrevive el del Domuyo- los arroyos de la alta montaña no tienen agua en verano lo que dificulta el riego. El sobrepastoreo del ganado caprino deja las laderas de las montañas desnudas y las lluvias arrastran piedra y tierra que se deposita en el cauce del Curi Leuvú y constituye la causa de los desbordes en la zona más plana.

La preocupación forma parte de las acciones de los jefes comunales porque les afecta en lo cotidiano: cuando pretenden promover un emprendimiento familiar vinculado al trabajo de la tierra deben prever la obtención de tecnología para sistematizar el riego, cosa que hace una década no pasaba porque los arroyos de alta montaña tenían agua a discreción. Hoy están secos en verano.

El presidente de la comisión de fomento de Villa del Nahueve, Héctor Latorre, indicó que se trabaja con la fundación Agenda 21 y con la Universidad de Costa Rica para "sensibilizar a la comunidad con programas que apuntan a que los lugares sean sostenibles en el tiempo y sustentables".

El jefe comunal describió las acciones que realiza su administración como la experimentación con quinoa, los cultivos de pasturas de invierno y los reclamos para la construcción de un basurero regional que no decante los desechos en los cauces de los ríos con la previsible contaminación aguas abajo.

Sostuvo sin tapujos que "el cambio climático nos está afectando a nosotros con gran impacto como la erosión de las altas cumbres y riberas" e indicó que se trabaja en preservar esos recursos mediante acuerdos con la fundación citada y también mediante la obtención de recursos que permitan ampliar la base de sustentación económica.

Si bien admitió que el sobrepastoreo es la principal causa, "somos todos responsables, no hay que buscar culpables, en las pequeñas y las grandes consecuencias, ya que desde que arrojamos un papel de caramelo a la calle estamos contaminando".

Ganado caprino

La provincia de Neuquén es una de las que más ganado caprino tiene, unas 700 mil cabezas. Datos oficiales cuantifican unos 2.000 pequeños crianceros que realizan la trashumancia del ganado: recorren con sus piños largas distancias desde las zonas bajas de la meseta hasta los valles más elevados de la cordillera andina en busca de pasturas en verano. El chivo es un animal que posee pezuña y produce una erosión de relevancia en el frágil sistema vegetal de la cordillera andina y de la Cordillera del Viento. Las lluvias del Pacífico, en esta zona, chocan con la alta montaña y descargan sus aguas en la parte occidental, en Chile. Para el lado argentino cruzan vientos secos.

La ganadería caprina, como dijo Latorre, es una cuestión cultural que se transmite de generación en generación, y no tiene un sustento económico puesto que la economía individual es a pequeña escala y de subsistencia. Dijo que "el pastoreo en las altas cumbres se hace por ahí por cultura y no con la intención de producir. El chivo fue introducido y se ha ido incrementando generación tras generación, pero no hay un diagnóstico técnico que permita indicar cuántos chivos puede tener una determinada parcela".

La cultura

"No hay una cultura de lo que es el medio ambiente y la provincia tampoco apunta a una política de preservación. La AIC (Autoridad Interjurisdiccional de Cuencas de los ríos Neuquén, Limay y Negro) tiene emprendimientos aguas abajo. La intención sería que, en algún momento, pueda invertir sobre la naciente de los ríos porque se está deteriorando mucho", preconizó el jefe comunal de Villa del Nahueve.

En tren de enumerar las consecuencias del cambio climático y el sobrepastoreo indicó que llega cada vez menos agua y que la solución en forma inmediata serían pequeñas obras hídricas como el entubamiento de agua para producción y para riego. En ese sentido explicó: "No es la misma situación de la nieve en la cordillera en estos momentos que hace diez años atrás, antes se regaba por inundación y canales, ahora ya no se puede, no hay suficiente agua por la poca nieve".

La solución es modernizar los sistemas de riego pero para ello se requieren inversiones. "Agua hay en los arroyos más abajo, pero no da el desnivel para regar", concluyó.

Cómo afecta

Las altas cumbres sufren el sobrepastoreo y las lluvias arrastran piedras y tierra. "El río Curi Leuvú en Chos Malal no tiene corriente, es bien nivelado, se está enanchando, se va levantando, y se deposita todo lo que es piedra y arena, y el sauce contiene la ribera", describió el intendente.

Agregó que también también afecta el aumento de la temperatura en el verano, "porque un par de grados más ya no vamos a poder producir papa por ejemplo porque no produce bulbo cuando hay más de 40 grados".

En el norte de la provincia no se produce forraje por falta de riego y capacidad técnica. "Es sacrificado dar vuelta con una hacienda sin forraje, hay que desarrollar un programa sustentable. También de lo que es horticultura porque ahora somos consumidores de lo que se produce en Mendoza", informó.

De allí que pronosticó que se necesita hacer algo urgente. La situación, según su diagnóstico es la siguiente: los forrajes que se producían en el valle para abastecer la zona, ahora se destinan a la zona centro del país porque la sojización desplazó la producción de forrajes.

En ese esquema indicó que "la cultura del norte fue minera, en una primera etapa, y se transforma, por esfuerzo, en la ganadería y horticultura y como cayeron los precios, y luego se hizo muy fuerte el Estado y aún no salimos. Cuesta mucho hoy en día porque en los campos queda gente mayor, hay migración de los jóvenes a las ciudades".

Experiencia en forrajes

Se hicieron este año, se pretende ampliar la cantidad de tierra para el próximo y encontrar la gente que le interese la situación y el trabajo. "En el norte somos más o menos todos parecidos, pequeños ganaderos, horticultores, paisajes turísticos con recursos naturales en abundancia y entonces faltaría trabajar sobre la protección", señaló.

El resultado ha sido interesante –explicó- y hay que aplicar un método que sistematice el riego y aplicar conocimientos técnicos para diversas pasturas que podrían venir a suplementar la crisis de forrajes en el norte neuquino. Aseguró que se puede trabajar en pequeña escala "pero lo lindo sería crecer en forma regional para tener un sustento en el norte de abastecimiento. El cultivo de forraje solucionaría la alimentación para los animales y el sustento para muchos productores".

En Villa del Nahueve se probó cultivando trigo, quinoa, sorgo, centeno, vicia, mijo, maíz forrajero, remolacha forrajera y diversos forrajes de invierno y de verano.

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