La víctima tiene 18 años y fue sorprendida por dos hombres a la salida de un kiosco ubicado en la esquina de las calles 9 de Julio y San Luis. A los golpes quisieron subirla a un automóvil. Los captores huyeron cuando unos vecinos se acercaron al escuchar los gritos de la joven.
La joven estudiante, de nombre Daniela, fue examinada en el Departamento de Medicina Legal y allí advirtieron que presentaba algunas contusiones. Incluso, en uno de los brazos, tenía pinchazos que serían de aguja.
El hecho ocurrió el viernes a la siesta, alrededor de las 15. Daniela salió de su casa situada por calle Tucumán para ir a comprar a un kiosco ubicado en la esquina de las calles 9 de Julio y San Luis.
Cuando regresaba fue sorprendida por un hombre que descendió de un automóvil blanco y la invitó a subir. Cómo ella se negó, el sujeto la tomó del cuello y mediante amenazas quiso arrastrarla hacia el vehículo.
“Yo le pegué varias piñas y me tiré al suelo para que no me lleve hasta el auto. Me dio varios puntazos, porque ahora veo que tengo el brazo lastimado. Me dijo subí, subí y si gritás va a ser peor”, dijo Daniela en declaraciones radiales al programa “La Mañana”.
El dramático episodio se produjo bien a mitad de la cuadra 9 de Julio. Según Daniela, el automóvil era de pequeñas dimensiones, “similar a un Clio. Era un auto de 4 puertas. El vehículo lo manejaba otro hombre”.
Los raptores no pudieron subirla ya que advirtieron que tres hombres se acercaban a socorrer a la joven. “No me subieron porque yo lo pateaba y me resistí mucho. El hombre me arrastró por suelo tomándome del cabello. Se asustaron porque venían tres hombres y el que manejaba le decía subí, subí”, explicó la víctima.
Además, Daniela relató que el hombre que la intentó secuestrar. “Era mayor de unos 50 años, tez trigueña y pelo negro. Era grandote y recuerdo que tenía puesta una remera blanca. Yo no noté que me seguían. Recién me di cuenta cuando me qui-so agarrar”.
La víctima señaló que ayer radicaron la denuncia en la Comisaría Séptima, porque su padre no estaba y no sabían qué hacer. “Primero no me querían tomar la denuncia, dieron muchas vueltas, tardé como 40 minutos. Cuando mi papá les dijo que iba a hablar a los medios de comunicación ahí si nos tomaron la denuncia”, finalizó la joven.
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