La toma de los terrenos privados reactivó la interna peronista entre el intendente de la Capital y el diputado Fabián Ríos, quien lo había invitado para que asista al asentamiento. Espínola se negó y hubo una fuerte discusión.
Desde el momento mismo de la toma, los vecinos de las 550 Viviendas reclamaron la presencia de funcionarios municipales, más aún después de que algunos de los okupas y hasta una religiosa que les llevaba ayuda aseguraran que estaban ahí porque el intendente de la Capital, que se niega desde hace meses a autorizar el loteo de la zona, les dijo que se instalaran en el lugar.
Pese a los reclamos insistentes, la Comuna capitalina hizo oídos sordos a la convocatoria, aunque sí se enviaron punteros políticos para participar de las asambleas de vecinos y oficiar de informantes del Ejecutivo municipal.
Horas antes de la visita que Fabián Ríos junto a otros legisladores realizó a la zona, este llamó a Camau para sumarlo al grupo, pero el intendente se negó a acompañarlo generándose una fuerte discusión telefónica, según reveló a La República un allegado al exdirector del Banco Nación.
La consecuencia del duro cruce fue una orden inmediata de Espínola a sus funcionarios y concejales: “Nadie habla del tema ni va al lugar”.
La directiva fue confirmada a este diario por una funcionaria municipal que se mostró en desacuerdo, pero igualmente dispuesta a acatar la decisión.
Lo cierto es que el jefe comunal sumó así una nueva “borrada” ante temas graves que importan un sacudón social en Corrientes.
No estuvo presente en los rechazados aumentos del transporte urbano de pasajeros, al último de los cuales le firmó la promulgación, podría decirse, con un pie ya en el avión para abandonar la ciudad; desapareció cuando se derrumbó parte de la estructura del edificio de San Martín 652, donde la responsabilidad municipal es más que visible, y ahora demuestra absoluta indiferencia por lo que sucede en el barrio Pirayuí, pese al llamado de los vecinos.
La única alusión de Camau sobre la cuestión fue decir que no autorizará loteos en zonas sin servicios, algo que en el caso del barrio Pirayuí es cuando menos una falta a la verdad, ya que las zonas que las inmobiliarias reclaman autorización para lotear, y que ahora fueron tomadas de manera ilegal, cuentan con servicios de transporte urbano, luz eléctrica y redes de agua potable a escasos metros.
Lo cierto es que la crisis del Pirayuí volvió a poner sobre la mesa las fuertes diferencias entre Camau y Fabián Ríos, diferencias que surgieron en torno a cuestiones políticas, de celos y de obra pública, como admiten en el entorno de ambos dirigentes que, todo hace indicar, cada vez están más en veredas diferentes.


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