En medio de la fuerte polvareda que despertó la controvertida decisión de expulsar a una veintena de compañeros, ambos coincidieron en tomar distancias, abogando por la unidad del partido. Farizano fue más lejos.
Al caer la tarde, por Cadena Sudamericana, el ex intendente de Santo Tomé, Caros Farizano salió a refirmar que se habían avanzado con decisiones fuertes sin un previo consenso. Aludía a la integración de la mesa del Congreso y a los apoderados que fueron impuestos desde la conducción sin dar posibilidad a que se logren consensos el último sábado en el Club de Teléfonos. Por su parte, el intendente de la Capital, Carlos Mauricio Espínola, justificó su inasistencia dejando en claro que con estos modos vistos dentro del partido, sus prioridades son otras.
"Tenía otras actividades y preferí no estar", dijo para agregar un detalle más que sobresaliente, ya que señala su visión de lo ocurrido en el Congreso y las definiciones aplicadas por los "cooperativistas", quienes mocionaron la expulsión de unos 20 compañeros. "Tengo una visión constructiva, estoy para construir, defiendo esta política", dijo deslizando un achaque evidente contra la "otra visión", la que se da en la mesa chica partidaria. "Respeto la decisión del Congreso, pero resalto que mi política es la inclusión y el consenso", expresó ante Sudamericana.
Las inasistencias y la conformación de la cúpula congresal quizás fueron el disparador de las más fuertes diferencias, que se acentuaron a la hora de tratar las expulsiones.
En el seno del Congreso se acentuó la idea de que la "Cooperativa" había dado otra vuelta de tuerca sobre el resto del peronismo, poniendo además en jaque al Intendente de la Capital, cuyo Departamento reúne el 40 por ciento de los votos de la Provincia.
Lo cierto es que más allá de la polvareda que generaron las expulsiones impulsadas por un sector de la conducción, lo que quedó en el tapete fue el avance sostenido sobre los resortes del poder interno, siendo cuando menos indicativo de ello que los tres apoderados se los repartieron entre Pruyas, Ríos y Galantini, un dato que no es menor y que revela en su justa dimensión la profundidad de la crisis que se abrió en el justicialismo.
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