Vecinos del barrio aseguran que con la llegada del verano la situación empeora, a pesar de los "parches" que se brindan como solución
Vecinos del barrio Puente de Madera de esta ciudad, siguen padeciendo los malos olores que provoca la planta de tratamientos de líquidos cloacales.
Esta situación, según manifiestan los habitantes de la zona, se ve agravada con la llegada del calor, lo que hace “más insoportable” el nauseabundo olor.
Los piletones de desechos cloacales despiden “oleadas de mal olor, más que nada cuando hace mucho calor, como sucedió este último sábado que no se podía ni estar en el barrio”, indicaron.
Juan, uno de los vecinos, aseguró que “podrían hacerse algunas cosas para poder bajar un poco la intensidad del hedor, como por ejemplo usar los químicos como debe ser, y no de vez en cuando”.
En los últimos tiempos se realizaron obras que habían generado que los olores no fueran tan fuertes, sin embargo, al acercarse más la llegada de la temporada estival, la temperatura aumenta, y conjuntamente lo hace la pestilencia.
“Cada tanto vienen y ponen algunos parches, pero nunca se realiza ninguna obra definitiva que solucione el problema”, señaló Juan.
Los vecinos, algunos cansados y otros ya acostumbrados, pretenden que la planta perteneciente a ARSE reciba un tratamiento de fondo para solucionar, de ahora y para siempre, esta situación que atenta directamente contra su calidad de vida.
"Mirar para otro lado"
“Por momentos, los problemas se agravan, se buscan soluciones, disminuye el olor y satisfechos vuelven a mirar para otro lado”. Así describen los vecinos el accionar oficial en el barrio, donde las soluciones siempre tienen una fecha de vencimiento a corto plazo, tras el cual vuelven a aflorar los mismos problemas.
En el mes de abril de este año, uno de los mecanismos para atenuar las pestilencias había dejado de funcionar, por lo cual el problema volvió a valer el costo del derrame de tinta, papel y la preocupación de las autoridades de turno. Esta situación se solventó y el tema quedó relegado. Pero ahora, a menos de un mes del comienzo del verano, los vecinos de Puente de Madera temen que el calor, como sucede todos los años, replique en un aumento considerable de los malos olores que saben sufrir en la zona este de Cipolletti.
El año pasado se colocaron en el lugar unas membranas cobertoras, que perseguían el objetivo de erradicar la pestilencia. Sin embargo, según los habitantes del barrio, esta sólo duro tres meses, ya que comenzó a resquebrajarse y la materia fecal se empezó a filtrar por todos lados.
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