A través de un programa de Vialidad Nacional, varios municipios cordobeses comenzaron a “empedrar” sus calles y avenidas.
Pero, algún día, todo vuelve. Como los “lentos”, los adoquines están regresando y comienzan a formar parte de las postales urbanas de muchos pueblos y ciudades del interior cordobés. El fenómeno se explica a partir de una iniciativa que ya comenzó a ejecutar en todo el país la Dirección Nacional de Vialidad (DNV), y que en Córdoba ya sumó a varias localidades.
En rigor, se trata de un sistema constructivo denominado técnicamente “pavimento articulado” o “intertrabado”, pero que en los hechos funciona como una pavimentación de calles y avenidas con adoquines de hormigón compactado de forma rectangular. “Es un sistema que estamos implementando en todo el país, para que muchos municipios puedan pavimentar sus calles”, le explicó a Día a Día Raúl Daruich, titular de la Regional Córdoba de la DNV.
Para ello, Vialidad viene celebrando convenios con los intendentes a través de los cuales el organismo nacional dona el material y las comunas se comprometen a colocarlo utilizando mano de obra local. Hasta el momento, ya se han sumado a la iniciativa 24 municipios del interior provincial, a quienes se ha entregado 85 mil metros cuadrados de adoquines por un valor de 6 millones de pesos.
“A pesar de que hace poco tiempo que está en marcha el programa, ya tenemos pedidos por otros 300 mil metros cuadrados de adoquines por parte de muchas otras ciudades cordobesas”, afirmó Daruich, quien señaló que, además del material, los municipios reciben capacitación para su correcta colocación.
La pavimentación con estos adoquines tiene un costo similar al del asfaltado de calles, pero -según aseguran los especialistas-, tienen una mayor duración y ofrecen una mejor ductilidad a la hora de realizar reparaciones. Asimismo, son estéticamente mucho más lindos que los pavimentos tradicionales.
Al mejor estilo Tetris
No es lo que se hace en los pueblos de Córdoba a partir de este proyecto de Vialidad Nacional. Acá, la colocación de hace a mano, y adoquín por adoquín. Pero en algunas ciudades europeas, donde también hay cierto “revival” de las calles empedradas, los adoquines se ponen utilizando una enorme maquina que los coloca rápida y prolijamente. Como si se tratara del tradicional juego del Tetris, sólo es necesario que un operario esté al cuidado de la máquina y rectifique alguna pieza que se atasca. El resto, lo hace este mecanismo que va ordenando los adoquines a través de una tolva, a la que sólo hay que alimentar de material cada tanto. ¡¿Qué tul?!
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