Las calles de Junín tienen ese “no sé qué...”

Las calles de Junín tienen ese “no sé qué...”
Anuncios de repavimentación, de cordón cuneta, de mejorado, de tapado de baches... parece que nada es suficiente. Las calles de Junín presentan un panorama desalentador para los automovilistas y motociclistas, que van dejando una parte de sus vehículos a medida que transitan.
Las calles de tierra presentan pozos, pero los habitantes de los distintos barrios periféricos de la ciudad se conforman cuando no llueve. El grave problema sobreviene cuando el cielo larga algunos milímetros pluviales y se transforman en un lodazal impenetrable, casi arenas movedizas que empantanan a todo aquello que intente atravesarlas.

Las decenas de cuadras de cordón cuneta no han logrado modificar esta realidad: si no hay un mejorado, de nada sirve esta obra que deben abonar los vecinos.

Después están las calles con adoquines, las más viejas de la ciudad: Primera Junta, Alem, España, entre otras. Las lomas que presentan en distintas partes hacen difícil el tránsito, y evidencian la falta de mantenimiento.

Pero qué decir de las otras calles, las nuevas pavimentadas y las viejas repavimentadas... prácticamente ninguna se ha salvado de mostrar algún “cráter” en su recorrido. En el Concejo y sobre todo, en las boletas por las tasas que reciben los vecinos, siempre está presente el ítem de repavimentación, pero a ciencia cierta nunca se saben los montos que se destinan ni las cuadras que efectivamente se cumplen...

Todas las calles de la ciudad, en general, presentan un muy mal aspecto. Hasta la bellísima Roque Sáenz Peña, poco después de inaugurada, fue objeto de pedidos y reclamos de parte de los concejales hace ya dos años. El rápido deterioro y la formación de grietas sobre el corazón céntrico de la ciudad, motivaron que los representantes de la Coalición Cívica pidieran explicaciones de parte del Ejecutivo que nunca llegaron. “La obra pública en Junín se caracteriza en los últimos años por tres puntos esenciales: primero, altos costos; segundo, largos tiempos de ejecución; y tercero, rápidos deterioros en las mismas”, señalaron los ediles.

En muchos casos, el municipio opta por una solución de emergencia que se desfigura rápidamente: tapa los pozos con piedras, escombros, brea o algún material de escasa resistencia, que hasta desaparece con la lluvia.

Autos con el tren delantero destrozado, peligro latente para motos y bicicletas que pueden perder el equilibrio y hasta dificultades para los transeúntes, como sucede por ejemplo en el emblemático paso a nivel de calle Rivadavia, hacen que el tema de las calles sea todavía una materia pendiente para el Gobierno Local.

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