Una caravana vestida de verde transitó la zona céntrica y se hizo sentir hasta entrada la noche al compás de bocinazos, bombos y redoblantes y una verdadera ola de cánticos que reflejaron la felicidad de la parcialidad sarmientista.
El reloj marcaba poco más de las seis de la tarde cuando empezó a gestarse una gran caravana vestida de verde que, en cuestión de pocos minutos, copó las calles céntricas para hacer notar su emoción por ese ascenso que tanto se había buscado en los últimos años.
En coche, en moto, a pie o como fuere, miles de sarmientistas se concentraron en la Fuente del Milenio y emprendieron una pausada pero alocada marcha por Roque Sáenz Peña al compás de bocinazos, bombos, redoblantes y cánticos que reflejaron la euforia sarmientista en todo su esplendor. La movilización también recorrió Rivadavia, la avenida San Martín, Primera Junta, Arias y Benito de Miguel.
Los primeros en llegar a esa fiesta espontánea fueron aquellos que siguieron el partido desde sus casas por radio y televisión, y enseguida se sumó gran parte de la parcialidad que presenció la consagración en vivo y en directo en el estadio “Eva Perón”.
En medio de ese cuadro de algarabía generalizada, la imagen de distintas generaciones abrazadas y llorando por el logro conseguido se destacaron entre las diversas muestras de emoción que gobernaron la tarde-noche juninense.
Envueltos en banderas y “trapos” de todo tipo y tamaño, niños padres y abuelos se desahogaron a toda voz con el “Que vamo´ a salir campeones, que vamos a salir campeón”, himno de guerra que acompañó al equipo durante toda la campaña tanto en el estadio de cemento como en sus salidas al Gran Buenos Aires.
En tren de manifestaciones de amor a la camiseta, tampoco faltaron clásicos tribuneros como “yo soy del Verde porque el mundo me hizo así, no puedo cambiar/ la camiseta verde y blanca se tiene que transpirar/ te sigo a todas partes porque yo voy a cualquier lugar/ verdolaga cada vez te quiero más”; o “hay que alentar al verdolaga/ yo lo sigo a todos lados, siempre voy descontrolado lo llevo en el corazón / no somos como Mataderos, que la aguanta en patrullero, y como Tigre que es cagón/ oohhh ohhh el que no salta es de Morón ohh”.
Con ese clima de fiesta generalizada, las luces de la noche se incorporaron a la celebración.
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