El caso puede terminar con una penalidad administrativa y una condena ligada a la “imprudencia” por haber permitido el ingreso de más espectadores que lo permitido; o por desobediencia u omisión, al no permitir que se controle.
A las pocas horas del recital en la capital provincial, la información que daba cuenta acerca de los 3.000 seguidores que estuvieron en el local comercial propiedad de Celco SA (ex Excándalo) se trasformó en la noticia de los medios locales y algunos nacionales.
Las autoridades municipales decidieron presentarse en los tribunales y hacer una denuncia que, finalmente, recayó en el Juzgado de Instrucción Nº 1, de Eduardo Ruhl. La causa está en la instancia de requerimiento de medidas. Se trata de un caso en el que, en rigor, no hay mucho para hacer más que evaluar la cuestión contractual y las obligaciones del contralor por parte del Estado.
“Los documentos administrativos son fundamentales”, dijo el magistrado. El caso puede terminar con una penalidad en el ámbito administrativo, pero puede haber una pena ligada a la “imprudencia” por haber permitido el ingreso de más espectadores que lo permitido; o por desobediencia u omisión, al no permitir que se controle.
En el contrato que firmaron el municipio y el productor del evento, el 8 de mayo pasado para que se realice el espectáculo, se fijaron las condiciones del inmueble de Avenida Estrada 1822. El firmante de ese contrato es el productor Matías Michelli. El punto 2 del texto suscripto señala que “el usuario con motivo del uso del salón para la fecha y destino indicado permitirá el ingreso de 1.500 personas, conforme capacidad edilicia y de seguridad conforme habilitación municipal”.
El acta de la Municipalidad que se labró la misma noche del recital, el 2 de septiembre, es otro documento administrativo. A las 21.50 se constituyeron inspectores en el lugar para requerir la presencia del responsable, quien “se negó a dar datos”, según consta en el acta de la Dirección de Habilitaciones Comerciales.
Acto seguido – siempre según el acta – se dejó constancia de que en el lugar “se excede ampliamente la capacidad máxima autorizada de concurrentes” y que asimismo “se ignora absolutamente la orden del municipio de no permitir el ingreso de más personas, lo que es un claro riesgo para los concurrentes y el desarrollo normal del evento”.
José Palazzo, el productor del recital que la banda realizó en esta capital, aseguró por esos días que el contrato que firmó con la productora ElectroRock Producciones, a cargo de Michelli, estaba claro que la capacidad habilitada era de 3.000 personas. Palazzo dijo que el espectáculo fue “desprestigiado” por situaciones “externas” a la banda.
“En ningún caso autorizamos a un productor local a que organice un recital sin cumplir con nuestros requisitos”, explicó el empresario cordobés. Y aseguró que firmó un contrato con una productora, que se debía hacer cargo de las habilitaciones municipales y que “en el contrato la habilitación era para 3.000 personas”.
Por otra parte, negó el intento de clausura la noche del show: “Es 100 por ciento falso que un funcionario intentó clausurar el local. No tuvimos ningún contacto con la Municipalidad, ni nosotros ni la banda. Nunca apareció nadie de la Municipalidad, solo la gente de la Dirección de Tránsito”, remarcó. Y señaló que si el municipio “hubiese querido clausurar, la banda inmediatamente lo iba a acatar”.
Pero, según se indicó, hubo otras autoridades que no pudieron hacer nada ante la negativa de los organizadores.
El titular de la Secretaría Legal y Administrativa de la Municipalidad de Paraná, Gustavo Acosta, se mostró confiado con un fallo favorable.
“Acá la denuncia se realizó luego de que se intentó inspeccionar el lugar en el que se iba a hacer el recital, y no nos dejaron. Pero también porque había que ver si se estaba actuando de acuerdo al contrato firmado”, indicó le funcionario a El Diario.
Ahora la Justicia tendrá que evaluar entre las palabras que se dijeron y los papeles que se firmaron.
Difusión
La presencia de Fontanet y su banda no tuvo, en rigor, ninguna promoción publicitaria, al menos en términos tradicionales, ya que las invitaciones al espectáculo organizado por el empresario cordobés Matías Michelli se hicieron fundamentalmente en las redes sociales. El fenómeno sorprende: de esa forma el organizador logró convocar unas 3.000 personas, según datos de los inspectores municipales.
Por su parte, los concurrentes al recital coincidieron en que en que en el lugar sobraban espacios vacíos, que observaron cómodamente el show y que la seguridad adentro era estricta. Sin embargo, admiten que durante el ingreso faltó personal de seguridad en las adyacencias al boliche, aunque esto no es responsabilidad de la banda.
Al otro día del recital la Municipalidad clausuró el local en forma “preventiva”, habiéndose acreditado “la clara contravención a normas mínimas de seguridad”.
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