El dato surge del promedio sacado del nivel de ocupación durante los fines de semana largos del año.
El fin de semana más exitoso en materia turística fue el del Día de la Memoria, en marzo. Todos los departamentos tuvieron sus plazas ocupadas al 100%.
Los fines de semana de Carnaval y Semana Santa fueron muy parecidos. En el primero, Calingasta e Iglesia estuvieron colmados, mientras que Valle Fértil llegó al 90% de ocupación y Jáchal, al 80. Y en el segundo, Valle Fértil e Iglesia tuvieron un 100% de sus plazas llenas, Calingasta el 98 y Jáchal el 97.
En contraposición, el fin de semana más pobre fue el del Día de la Bandera. En ese caso, el que más visitantes tuvo fue Valle Fértil, que sólo alcanzó el 65%. Mientras que, en el otro extremo quedaron Calingasta y Jáchal, con un 55% de sus plazas ocupadas.
Hasta ese momento, la balanza se inclinaba de un lado a otro. Pero a partir de agosto comenzó a notarse la diferencia. Para el Día de San Martín, Valle Fértil parecía sacar ventaja con 94% de ocupación y lo seguía Calingasta, con el 91. Iglesia se fue a pique, con un 65, incluso fue superado con Jáchal, que alcanzó el 70%. Sin embargo, en octubre, el Día de la Diversidad Cultural, dejó a la cabeza tanto a Calingasta como a Valle Fértil. Pero durante los 2 últimos fines de semana largos, el del Día de la Soberanía y el de la Inmaculada Concepción, Calingasta sacó ventaja y desplazó al Valle.
En estas condiciones, el ranking cambió con respecto a 2010 porque, si bien Calingasta ya tenía el primer lugar con el 93,4% de ocupación; en segundo lugar estaba Iglesia, con 87,8% y en tercero Valle Fértil, con el 87,1%.
Sobre el tema, el ministro de Turismo, Dante Elizondo, comentó que ‘con esos números entiendo que casi hay un empate técnico.
Si bien Calingasta tiene un porcentaje de ocupación mayor sólo supera a Valle Fértil por un 1 punto. Creo que los dos crecieron mucho a nivel turístico‘. El funcionario agregó que ‘el éxito de Valle Fértil tiene que ver con el aumento en la promoción de Ischigualasto, que atrae a la mayoría de los visitantes. Mientras que, en Calingasta crece la ocupación porque quienes trabajan en los emprendimientos mineros de la zona se quedan en los hoteles de la villa cabecera‘.

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