El diario de la iglesia denunció una "innoble operación difamatoria" y destituyente. Es por las objeciones a cómo reaccionó la Iglesia con los numerosos casos de curas violadores.
Benedicto XVI presidió anoche la liturgia de la Vigilia Pascual en la basílica de San Pedro, mientras se producían reacciones airadas de las comunidades judías contra declaraciones del predicador de la Casa Pontificia delante del Papa, que comparó los ataques al pontífice con "lo peor del antisemitismo". Por otro lado hubo un duro choque entre anglicanos y católicos al declarar el jefe anglicano, arzobispo Rowlan Williams, que la Iglesia católica de Irlanda, envuelta en graves escándalos de curas abusadores, "ha perdido toda credibilidad".
El diario vaticano, el Osservatore Romano, publicó unánimes y vastos elogios al Papa de altos prelados católicos. "Llegan de todo el mundo mensajes de solidaridad a Benedicto XVI por los ataques calumniosos y la campaña difamatoria construida en torno al drama de los abusos sexuales vinculados a sacerdotes", escribió.
El cotidiano de la Santa Sede señaló que "los obispos están expresando al Papa su cercanía, también por la acción resuelta en favor de la verdad y las medidas asumidas para prevenir la posibilidad de que tales crímenes se repitan".
Destacó que de la iglesia llega también "la dolorosa admisión de las culpas del pasado" en demostración de que "ningún intento intimidatorio podrá distraerla del deber de claridad".
El órgano vaticano destaca en particular las declaraciones del arzobispo de París, cardenal André Vingt-Trois, que observa "la ofensiva que apunta a desestabilizar al Papa y, a través de él, a la Iglesia". El cardenal asegura que "la Iglesia no debe enmascarar nuestras faltas y nuestros eventuales errores: somos seres humanos y no podemos vivir en la presunción de que estamos por encima de los pecados".
Durante la jornada de ayer crecieron las protestas de las comunidades judías después que en la liturgia del Viernes Santo el predicador pontificio, el padre franciscano Raniero Cantalamessa, leyó ante Benedicto XVI la carta de "un amigo judío" que no identificó. "Sigo con disgusto el ataque violento y concéntrico contra la Iglesia y el Papa", escribe. Y señala que estos ataques le recuerdan "los aspectos más vergonzosos del antisemitismo". El rabino Marvin Hier, del Centro Simon Wiesenthal, reclamó que "el Papa pida perdón" por esa "analogía vergonzosa" y consideró las palabras de Cantalamessa "injuriosas".
El rabino jefe de Roma, Riccardo Di Segni, calificó la comparación "repugnante, obscena y sobre todo ofensiva tanto para las víctimas de los abusos como del holocausto". Di Segni denunció que así el Vaticano "está transformando a los perseguidores en víctimas".
El secretario general de los judíos alemanes, Stephan Kramer, afirmó que la citación de Cantalamessa "es un insulto y una impertinencia". El Vaticano "recurre a sus métodos habituales, utilizados para cubrir y esconder las historias que enfangan a la Iglesia".
El vocero del Papa, padre Federico Lombardi, respondió diferenciando la posición oficial de las declaraciones de Cantalamess. Explicó que comparar las críticas al Papa con el antisemitismo "no es la línea del Vaticano". Las relaciones entre el Papa y los judíos vuelven así a atravesar un periodo crítico que se creía superado tras la reciente visita de Benedicto XVI a la Gran Sinagoga de Roma.
Otro ladrillazo inesperado vino nada menos que del jefe de la Iglesia Anglicana, el arzobispo de Canterbury Rowan Williams. En una entrevista a la BBC, Williams habló de los escándalos de abusos sexuales en Irlanda, que motivaron una carta del Papa a los fieles de ese país. "Que una institución tan profundamente arraigada en la vida de una sociedad pierda toda su credibilidad es un problema para todos en Irlanda y no solo para la Iglesia", dijo.
La anglicana es la religión oficial inglesa y la reina Isabel II su jefe. El arzobispo Williams, maxima autoridad de una fe protestante que cuenta en el mundo con 80 millones de fieles, le pasó ayer la factura al Papa de Roma después que Benedicto XVI invitó a los anglicanos conservadores que rechazan el sacerdocio de las mujeres a pasar a la Iglesia católica. Williams dijo que el escándalo que afecta a la Iglesia católica irlandesa representa "un traumatismo colosal".


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