Las calificadoras de crédito en la mira de los economistas

Las calificadoras de crédito en la mira de los economistas
Un informe difundido por el Consejo Profesional de Ciencias Económica de la Provincia de Buenos Aires pone en la mirada pública el rol de las calificadoras de crédito en el escenario económico y político internacional
Conocidas en el ámbito internacional como (“Credit Rating Agencies”-CRA-), las calificadoras se mantienen en la mira del espectro político y económico internacional.

Según destaca el informe de coyuntura del Consejo Profesional de Ciencias Económica de la Provincia de Bueno Aires (CPBA), en la actualidad se está reproduciendo un problema similar al papel de las auditoras a inicios de este siglo (fines del 2001), donde los informes de Arthur Andersen sobre la multinacional energética de origen estadounidense Enron, se convirtió en la piedra del escándalo debido a la compleja trama de conflicto de intereses.

“Tal como en aquella oportunidad nos ocupamos de las grandes empresas de auditoria, ahora lo hacemos con las calificadoras debido a la íntima relación que tienen estas actividades con la profesión de ciencias económicas”, revela el informe.

En este marco sostiene que las agencias de calificación se encargan de valorar el riesgo del crédito privado y público a través de los productos financieros ofertados.

“Quienes adquieren esos valores en el mercado financiero son los usuarios de la información, pero el costo de esa evaluación corre a cargo del emisor de títulos”, aseguran y agregan “cada agencia utiliza su propia escala de medición del riesgo, aunque las más importantes utilizan un cartabón muy similar. La clasificación básica es entre productos con “grado de inversión” y productos con “grado especulativo”. Y cada una de ella posee distintos niveles.”

El FMI ha estudiado el tema (Global Financial Stability Report-2010), y computa 74 de esas agencias en el mundo, aunque advierte que sólo tres de ellas (“the big three”: Fitch, Moody´s y Standard and Poor´s -S&P-) conforman el grueso de la actividad. Según algunos observadores, al menos el 90 por ciento del mercado.

Pero sobre estas las principales acusaciones que pesan están referidas a problemas de “mala praxis”, advirtiendo problemas de tipo metodológico, ético, e incluso de transparencia.

“Regulaciones incorrectas”: Los especialistas señalan que aún en caso de salvar los problemas y tener estudiados y con calificadoras de probada eficiencia técnica, ética y transparente. Los efectos procíclicos continuarán siendo “el centro del problema”, esto es a las ya mencionadas críticas, se sumaria su actual marco regulatorio y el contexto global (funcionamiento del mercado financiero, su papel sobredimensionado en la economía mundial y la estrecha dependencia del sector público con ese mercado para su financiamiento).

“El problema no son las calificadoras. La cuestión deriva de detentar una crisis sistémica”. “Resulta inevitable que una calificación negativa, en un contexto de de crisis sistémica, provoque el efecto denominado “profecía autocumplida”.

El informe concluye que “todo esto nos lleva a pensar que la salida real del problema consiste, no sólo en una regulación correcta, sino también en superar las actuales condiciones de crisis sistémica de los países y la fuerte dependencia del financiamiento del sector público en los mercados financieros privados. En la medida que estos problemas no puedan ser dominados, el enfrentamiento con las calificadoras proseguirá en el futuro, igual que en la actualidad, cualquiera fuesen los cambios regulatorios instrumentados”.

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