Jueces, empleados, abogados, técnicos. Todos están que braman con el frío en Tribunales I y el insólito asueto de tres días.
“La verdad es que esto nos ha afectado terriblemente a todos, y el costo social que tiene es incalculable, porque lleva meses volver a programar una audiencia”. La palabras de bronca venían de Cristina Curtino, presidenta del Colegio de Abogados de Córdoba.
“Estábamos trabajando en condiciones infrahumanas, pero no me parece justificable el asueto”, remarcó Irina Santesteban, titular de la Asociación Gremial de judiciales, quien culpó al TSJ por la falta de previsión y de mantenimiento del sistema central de calefacción.
“Usted se imaginará que la primera que siente la angustia por el asueto y que desea restablecer el servicio de justicia en el menor tiempo posible soy yo”, intervino Mercedes Blanc de Arabel, presidenta del Tribunal Superior de Justicia, quien no tuvo otra que salir a dar la cara por la acordada que ese alto cuerpo firmó decretando el asueto hasta el día lunes.
Blanc de Arabel se cuidó de cuestionar directamente a los magistrados, pero sobre ellos remarcó que “tienen que estar trabajando en su puesto como todos los días del año porque es su obligación constitucional”.
En la caldera. La situación se generó por el colapso de las antiquísimas calderas del edificio de Tribunales I, que datan del año de su construcción en 1937. Pese a que el mantenimiento de esas instalaciones está tercerizado en manos de una empresa privada, según señaló la misma magistrada “por alguna razón esas calderas no han podido ser puestas en funcionamiento este año”. Con ello reconoce que el inconveniente lleva al menos lo que va del período invernal.
¿Qué solución encontraron los empleados? Calefaccionarse con energía eléctrica, utilizando estufas a cuarzo, caloventores y pantallas. ¿La consecuencia? Colapsaron las instalaciones eléctricas, y según la propia presidenta del TSJ, “provocó que se recalentaran las térmicas que sostienen y protegen el Sistema de Administración de Causas”. O sea: el sistema informático central de Tribunales, absolutamente parado.
Lo cierto es que según lo reconocen por lo bajo fuentes cercanas al TSJ, la consecuencia de este colapso energético no sólo fue la caída de la conducción eléctrica. Si sólo fuera eso hubiera alcanzado con restablecer la energía por algún modo alternativo. “No se puede, porque se ha generado un daño en el tendido eléctrico que hay que reparar”, admite la fuente.
En definitiva, por más que empleados y magistrados declaren bajo juramento no encender ni una sola velita de la estufa a cuarzo, igual el sistema no funcionaría.
Sin esperanzas. Hasta última hora de ayer, desde el Colegio de Abogados albergaban la esperanza de que el TSJ revirtiera la decisión y culminara con el asueto que les puso los pelos de punta. “Hemos ofrecido las instalaciones del Colegio de Abogados para que se puedan tomar ahí algunas audiencias, pero no se puede seguir con este asueto”, insistió Curtino. Si bien esta alternativa fue notificada a magistrados y serviría para solucionar algunas cuestiones puntuales y de carácter urgente, anoche el TSJ ratificó que el asueto seguirá. “No hay posibilidad técnica de que se levante hasta el lunes”, dijo Leonardo Altamirano. Ese día, la actividad volverá a ser normal.
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