En los tiempos en que las imposiciones sociales son casi imposibles de cumplir para cualquiera que mantenga su racionalidad, el deseo de ser saludable se vuelve tan abstracto como el de ser bello o especialmente inteligente.Porque es poco habitual que una persona adulta tenga el tiempo suficiente “para ser saludable”. Eso indica que la calidad de vida es compleja de conseguir incluso si se trata de un individuo.
Algunas de las metas a cumplir son la promoción del ejercicio físico, la alimentación sana y disminuir el consumo de tabaco.
Con sólo esos tres ítems el trabajo por delante es muy importante porque en ningún lugar del mundo las políticas estatales y sanitarias han dado resultados efectivos sobre estos tres puntos, salvo que la prohibición de fumar en los lugares cerrados fue totalmente aceptada socialmente.
Pero hay desafíos aún mayores, porque si se consigue que cientos de vecinos troten para mejorar su salud cardíaca, pero lo hacen en cercanías de la refinería, es probable que el aire no sea lo suficientemente “puro” como para conseguir que el ejercicio tenga resultados.
Y más allá de los controles a la industria hay otros inconvenientes que tienen directa injerencia municipal y comunitaria.
La basura prolifera en toda la ciudad sin que los esfuerzos por erradicarla sean suficientes.
Y allí no solamente hace falta que los empleados municipales realicen un trabajo de excelencia, también es preciso que los vecinos colaboren. Un problema sin solución es qué hacer con los residuos que no son domiciliarios sino que provienen de limpieza de patios, de poda o simplemente de una limpieza general en una vivienda.
Porque cualquiera que realice esa tarea debe contar con dinero para contratar el servicio, particular o municipal, que retire esa basura.
La verdad no creo que ningún ciudadano considere necesario disponer de ese dinero, más aún cuando todo el mundo tira la basura en la esquina para que el municipio, gratis, la pase a buscar después.
Y durante el tiempo que se tira los residuos y pasa el municipio la acumulación es la antítesis de saludable. Ese punto será crucial en esta cruzada a favor de la vida sana, a la que todos deberían sumarse, aunque sea desde la intención.
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