Un abuelo protestó ante Defensa del Consumidor por un vuelto de 10 centavos y consiguió una sanción ejemplar.
Insólito por su monto, pero aún así inobjetable, la oficina pública no tardó en dar curso al reclamo en cuestión.
Tras verificar que efectivamente los operadores de la calesita del parque no acostumbraban a entregar los 10 centavos de vuelto por el paseo que costaba 90 centavos, Defensa al Consumidor convocó a las partes para una reunión conciliatoria.
Sorprendido por la demanda que enfrentaba, el propietario del juego infantil se apersonó, dispuesto a pagar los vueltos que había retenido injustamente a sus clientes.
Pero el abuelo rechazó el dinero, en cambio solicitó lo que consideraba una “sanción ejemplar”: que el calesitero le regale una vuelta a todos los compañeros de jardín de infantes de su nieto.
El empresario accedió y días después la historia tuvo su final feliz con una división entera de niños jugando a sus anchas.
Comentá la nota