El presidente mexicano, Felipe Calderón, defendió ayer su cuestionada forma de combate al narcotráfico, adoptada ante “la ambición desmedida de los delincuentes” y la “omisión negligente, miedosa y a veces cómplice de muchos gobernantes”.
En lo que podría ser el último mensaje de su mandato, Calderón dijo que desde que asumió el poder, en 2006, 22 de los 37 delincuentes más buscados del país fueron capturados o han muerto y unos 200 cabecillas regionales han sido arrestados. El presidente no aludió a los casi 50 mil muertes registradas en estos años, un número que el secretario de Defensa de los Estados Unidos, Leon Panetta elevó el martes a la escalofriante cifra de 150 mil.
“Cuando asumí, muchas autoridades locales estaban rebasadas por los grupos criminales, que en algunos casos prácticamente se habían hecho del control de comunidades enteras”, afirmó. El jefe del Estado dio a conocer sus conclusiones durante un discurso que pareció ser un balance final de su mandato, que termina el 1 de diciembre. En los 90 días previos a una elección, las leyes no permiten que los presidentes den cuenta de los “éxitos” de su gestión para no interferir en la campaña electoral, que en este caso culminará con los comicios del 1 de julio.
Calderón insistió en defender la intervención de las fuerzas armadas en la represión interna. “Hubo que actuar así –dijo– porque el gobierno no se metía con los criminales y estos crecieron a placer en todo el país”, añadió sin precisar a qué administración se refería. En 2006 sucedió a Vicente Fox, un dirigente de su misma raíz, el derechista Partido de Acción Nacional. “Nuestra intervención no generó la violencia, es la violencia la que generó la intervención del gobierno”, agregó. Si no se hubiera tomado esa decisión “quizás una parte del territorio nacional estaría hoy dominada por capos” (del narcotráfico), señaló.
Los principales candidatos que competirán en los comicios de julio no han dado alternativas a la estrategia de Calderón, incluyendo la intervención de las Fuerzas Armadas en los problemas internos, pero sí coinciden en la necesidad de fortalecer los cuerpos policiales.

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