La Federación Argentina de Municipios, organismo que nuclea a intendentes de todo el país, funciona como un nexo de Kirchner como los intendentes "puenteando" a los Gobernadores. De dónde obtiene fondos y a quién rinde cuentas la otra "caja" kirchnerista
Pero en ese momento la jugada no surtió el efecto deseado. Años después, en 2003, un envalentonado Kirchner asumió la presidencia de la Nación. Una de sus primeras movidas fue cerrar una alianza con Julio Pereyra. El jefe comunal de Florencio Varela sería electo presidente de la FAM y modificaría el estatuto para que en adelante ocupen ese lugar exclusivamente los oficialistas. La vicepresidencia 1 y 2, lugares bastantes deslucidos, quedarían en manos del bloque radical y el independiente; es decir, la primera y segunda minoría.
Esa jugada, que en su momento no generó resistencias, ya que la FAM no tenía el alcance de hoy, significó el inicio de una relación muy particular entre el entonces Presidente y los intendentes, quienes en su mayoría conocían muy poco al mandatario. También marcó el ascenso político de Pereyra.
“La FAM puede hacer lo que quiere”, asegura un integrante de la federación. Y no lo dice en sentido figurado. Según la 24.807, está capacitada para adquirir o arrendar todo tipo de bienes y prestar o contratar todo tipo de servicios; es decir, puede ofrecer trabajos de cualquier índole no sólo a empresas privadas sino también a organismos estatales, ya que es una empresa pública pero independiente de cualquier gobierno.
Esta libertad casi absoluta se refleja, además, en el tipo de ingresos que puede tener: básicamente “todos”.
Según establece el artículo 11 de la mencionada ley, la federación se compondrá de los recursos económicos que obtenga de “las cuotas y aportes societarios”. Esto es, la cuota semestral que deben abonar los intendentes asociados, que fluctúa entre 2.000 y 800 pesos, de acuerdo a la cantidad de habitantes de cada comuna. También, de “los créditos, donaciones, subvenciones y legados de distinto origen y fuentes. Los aportes realizados por entidades públicas y privadas nacionales o del exterior. Los convenios que celebre con organismos e instituciones nacionales, internacionales, públicas, privadas y no gubernamentales. La prestación de servicios de asistencia técnica, de consultorías y de capacitación. Los aranceles y comisiones de servicios. La organización de congresos, encuentros, jornadas, seminarios y cursos. Los producidos por la edición y distribución de publicaciones”, y, como si fuera poco, “todo otro tipo de recursos que se originen en razón de sus actividades”.
Si bien las atribuciones conferidas a la federación son más que auspiciosas, la gran noticia para esta organización es que la ley no determina mayores controles que los atribuidos a sus socios. Vale decir, la FAM se controla a sí misma.
“Tenemos tres revisores de cuentas, dos por la mayoría y uno por la minoría”, afirma el secretario ejecutivo de la federación, Juan Matteo. Se refiere a los intendentes PJ Fernando Espinoza (La Matanza) y Marcos Sestopal (La Falda), junto al radical Alberto Crespo (Plaza Huincul, Neuquén).
“Los revisores presentan ante la asamblea, que está conformada por todos los intendentes, un dictamen sobre los ingresos y egresos efectuados”, detalla Matteo.
-¿Con cuántos intendentes establece el quórum la asamblea?
-Con los presentes.
-¿Y no le presenta balances a ningún organismo del Estado?
-No, la FAM sólo le presenta los balances a la asamblea.
Las cuentas de la federación se muestran tan difusas como sus ingresos. La única asistencia económica blanqueada es la que figura en el presupuesto nacional, en las partidas destinadas al ministerio del Interior. Se establece, en el artículo 91 de la ley de Presupuesto de la administración nacional de 2010, el legado de “un millón novecientos mil pesos para la Federación Argentina de Municipios, en carácter de aporte no reintegrable, para cubrir gastos de funcionamiento”.
Existen luego varios convenios y asistencias por parte de la secretaría de Asuntos Municipales de la Nación, pero no están debidamente caratulados.
También algunos ministerios han requerido el servicio de la FAM, pero no se encuentran debidamente identificados con sus montos exactos.
En el caso de la provincia de Buenos Aires no existe una partida especial para la FAM en el presupuesto, pero sí algunos contratos de servicios.
Este año se contrató al Observatorio de Seguridad Ciudadana, proyecto de la FAM, por un monto de 1millón 300 pesos. Desde el Ejecutivo aseguran que no existe otro contrato destinado en 2010 a la FAM.
Ante la consulta sobre cómo se consiguen los auspicios para eventos como el Foro de Alcaldes de Mar del Plata, el subsecretario de Municipios, Alberto De Fazio, responde: “Eso no implica dinero, es sólo una participación, se declara de interés provincial al evento”.
Las autoridades de la federación dieron cuenta también de la asistencia financiera de la fundación alemana Hanns Seigel, aunque no supieron precisar cuánto fue el total de aportes que se suministró en los últimos años. La Hanns Siegel es un organización creada en 1967, con una fuerte impronta conservadora y cristiana.
“La FAM siempre aparece como si no manejara dinero, no tiene mucho personal, ni puede mostrar gastos grandes”,
asegura un intendente del PJ, alejado del kirchnerismo. “Por eso no existen denuncias contra ella, porque nadie sabe cómo se maneja, ni siquiera los socios, porque todo queda en manos de Kirchner y Pereyra, y por ahí algunos pocos más”, agrega.
Similar óptica ofrecen algunos intendentes radicales. “Es como un apéndice del kirchnerismo”, asegura el jefe comunal de Azul, Omar Duclós.
“Kirchner ha sido muy inteligente al utilizar a la FAM como una herramienta para el oficialismo”, aporta, con ironía, el jefe comunal de Tres Lomas, el radical Mario Espada, vocal suplente de la federación.
Con el auspicio estatal y sin controles molestos, la FAM, acotada a unos pocos intendentes, parece querer convertirse en el nuevo búnker de poder kirchnerista. Un lugar adecuado para negociar el futuro y complejo mapa electoral de 2011.






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