Se trata de la firma Cencosud, que agrupa a Disco y Jumbo, entre otros. Con el apañamiento del poder político, logró una fusión y controla casi el 25% del mercado en el país. Mientras tanto, pone en jaque a las pymes.
Los referentes de las pequeñas y medianas empresas advierten que es ilógico que un pequeño almacén pague los mismos impuestos que una multinacional. "Ellos obtienen determinadas ventajas que el comercio minorista no posee", remarca Raúl Lamacchia, titular de la Federación Económica de Buenos Aires (FEBA). Por caso, cita el financiamiento con tarjetas de crédito, que no se extiende a los comercios más pequeños. No es el único ejemplo: "En otros países del mundo no se les permite abrir los domingos. El domingo se hizo para descansar. Y ese día es el que más ganancias tienen", añade Lamacchia. Desde Apyme y la Cámara de Comercio de La Plata ya habían advertido que si el Estado no busca herramientas para "emparejar" esta situación muchos comercios, podrían verse a obligados a cerrar y se perderían un sinfín de puestos de trabajo.
A su vez, a estas empresas no les basta con aglutinar miles de personas en sus locales día tras día. La necesidad de tener más y más dividendos los llevó a instrumentar sus propias plantas de producción para que el margen de ganancia sea todavía mayor. Ante todos estos datos, Lamacchia, casi resignado, afirma que la competencia "es desleal". Y añade: "Encima se llevan las ganancias extraordinarias fuera del país".
El poder político no sólo no hace nada para revertir esta situación, sino que muchas veces colabora (y mucho) en el crecimiento de estas empresas. Uno de los casos paradigmáticos es el de la cadena de supermercados Disco y Vea, que pertenece al grupo chileno Cencosud que, a su vez, posee las firmas Jumbo y Easy. Cencosud adquirió Disco en 2004 por más de 300 millones de dólares y esa fusión (autorizada cuatro años después por la Corte en medio de una fuerte polémica) controla actualmente casi el 25% del mercado en la Argentina.
Obviamente, el crecimiento desmesurado ha tenido sus favores políticos. El diputado nacional de la Coalición Cívica, Juan Carlos Morán, denunció al matrimonio Kirchner por enriquecimiento ilícito, causa que fue archivada por el polémico juez Norberto Oyarbide. Entre las pruebas figuraba que los Kirchner le vendieron a Paulmann unos terrenos en el sur por más de $ 6.300.000. Ellos los habían comprado a $ 130 mil.
Según Morán, esos terrenos valían mucho menos de lo que Paulmann pagó. También recordó que las reuniones entre el empresario chileno, Néstor Kirchner y el secretario de Comercio Interior Guillermo Moreno eran continuas en 2007. "Siempre era uno de los primeros en avalar los acuerdos de precios", subraya a Hoy Morán.
Cencosud
Un largo camino hasta que se aprobó la fusión
Supermercados Disco era propiedad de la firma holandesa Royal Ahold, que luego de un escándalo por fraude contable en Europa, que trascendió en 2003, anunció la venta de todas sus empresas en Sudamérica. En ese momento, recibió tres ofertas: la del chileno Horst Paulmann, una firma francesa y otra del grupo encabezado por el actual diputado nacional Francisco De Narváez.
Cencosud ofreció casi 350 millones de dólares, casi un 20% más de lo que habían pedido los holandeses para desprenderse de la cadena. Luego de la satisfactoria oferta, comenzó otra puja: hacía falta autorización de la fusión por el fuerte impacto en el mercado nacional que tendría esta fusión.
Recién en diciembre de 2009 comisión nacional de Defensa de la Competencia de Chile dio el último aval que le faltaba a Paulmann para que celebre la fusión. Entre medio, debió enfrentar un amparo avalado por la Justicia de Mendoza y luego por la Cámara Federal de Apelaciones, que luego fue desestimado por la Corte Suprema de Justicia. Entre medio hubo fuertes cruces entre Kirchner y Paulmann, que luego quedaron en el olvido con un aporte del chileno a la campaña de Cristina Fernández y la transacción por los terrenos en el sur.






Comentá la nota