La merma en las ventas y el aumento de los gastos, forman una negativa combinación de factores que atentan contra el desenvolvimiento comercial e industrial. El mayor impacto se da en la situación laboral, donde ya hay reducciones horarias y algunos despidos.
Roberto
Actis Nadie vaticina una crisis con la dureza y consecuencias de algunas otras que nos afectaron en los últimos tiempos, pero sí hay coincidencia generalizada en que la situación está complicada, y que tales características comenzaron a advertirse desde hace unos dos meses, con una paulatina pero sostenida intensificación de sus efectos. La caída de las ventas y el alza de los gastos, cuando coinciden, terminan conformando una fórmula de altísimo impacto negativo, y esa es un poco la síntesis de lo que está ocurriendo en este tiempo.
El pago del medio aguinaldo que debe abonarse ahora, correspondiente a la primera mitad del año que terminó el sábado, podría denominarse como la gota que hizo rebalsar el vaso. Es que, tal como dijo el gobernador Antonio Bonfatti que en la provincia están "rascando todos los tarros" para pagar sueldos y medio aguinaldo a sus agentes, también aquí en Rafaela -al decir de algunos empresarios consultados- se está haciendo lo mismo, incluso con un agravante, pues en muchos casos no se podrá cumplir dentro del mes de julio, y tal vez haya quienes lo escalonen en cuotas. "No nos queda otra salida, tenemos iguales o menos ingresos que el año pasado, soportando una inflación del 30 por ciento, pero la presión impositiva es muchísima mayor, nos está matando", fue una de las frases escuchadas, con la cual un comerciante describió gráficamente la situación que padece.
El malestar, alcanza no sólo al sector patronal, sino también a los trabajadores, pues quienes cobran un salario de 4.200 pesos están percibiendo una asignación familiar de 135 pesos por hijo, en tanto que quienes llegan a 5.200 pesos ya dejan de percibir ese adicional. Uno de los problemas que, junto al mínimo no imponible -5.800 pesos para los solteros y 7.200 para los casados ya empiezan a pagar impuesto a las Ganancias- le dio pie al ahora opositor Hugo Moyano para el paro y movilización del miércoles pasado. Es que, más allá de cuestiones políticas y posiblemente personales, la bandera que le dejaron a Moyano es un poco la de todos quienes ven reducidos sus ingresos por estas razones, una cuestión que más allá del reclamo y de la defensa que hizo la Presidenta por seguir cobrando este impuesto, podría haberse solucionado. Es que, este impuesto al trabajo, cuando la renta financiera está exenta de imposiciones, es prácticamente insostenible.
En sectores gremiales, especialmente relacionados al comercio y servicios, dicen que "hay luz amarilla", y que evidentemente las ventas se encuentran en baja. En el caso de los supermercados por ejemplo -donde el INDEC a nivel nacional dijo que crecieron 13%-, aquí en Rafaela estaría sucediendo exactamente lo contrario, pues por lo que dicen los repositores, la merma estaría en el orden de los 15 puntos.
En el sector de vestimenta y artículos afines al rubro textil, la merma en las ventas se estima en un 20%, de acuerdo a un comerciante de bulevar Santa Fe, uno de los sitios más privilegiados desde la exposición pública.
Una muy fuerte señal de alerta se tiene por trascendidos, que en algunos casos son más que eso, de la aplicación de reducciones horarias y de recurrir a algunos mecanismos legales para el achicamiento de gastos, que se hacen insostenibles. Si bien son pocas las empresas que ya han anticipado que se ajustarán a esa alternativa, en cambio son más las que han estado informándose sobre todos los aspectos legales por cubrir para implementar esa clase de medidas. El Repro, subsidio que el gobierno nacional otorga a empresas en dificultades financieras bajo el compromiso de evitar despidos -sobre lo cual la presidenta Cristina Fernández aludió en su discurso del martes pasado, dando cuenta que en este momento se están distribuyendo más de 30.000 de 600 pesos por trabajador-, está volviéndose a ver como alternativa. Recordemos que en una de las crisis anteriores, hubo aquí en Rafaela varias firmas, y de las grandes, que recibieron esa asistencia, especialmente del rubro metalúrgico y supermercadista.
Lo que en realidad dimensiona el alcance de esta situación bastante complicada, es que se extiende a casi todos los sectores, pues tanto se ven afectados el comercio y los servicios -quizás en mayor medida- como la industria y demás sectores, al punto que tampoco se exceptúan esta vez los que tienen ligada su producción a la exportación. Es que, tanto por la restricción que existe sobre los insumos importados como por la situación comprometida del comercio internacional, lo cierto es que el efecto negativo causado es muy importante. La Cámara de Comercio Exterior de nuestra ciudad, reveló en su convocatoria anual del viernes, que aún habiendo tenido una suba del 40% el año pasado, ahora se encuentra en fuerte disminución, a tono con la generalización de toda la exportación nacional.
"La crisis todavía es manejable", fue la reflexión enmarcada dentro de cierto tono optimista por parte de otro consultado, "aunque no deben demorarse algunas medidas que devuelvan la confianza y otras que directamente han tenido efectos exactamente inversos al buscado". Las causas, en este caso, además de la baja de ventas y alza de gastos, incluyó también a una buena parte de empleadores que "se comportan con criterio especulativo frente al menor síntoma de crisis, tomando previsiones". Lo que en otras palabras puede definirse como "desensillar hasta que aclare".
Otro de los síntomas que pone en la superficie además de lo mencionado, es que si bien todavía no es altamente preocupante, se notan ciertos atrasos en la cadena de pagos. Un aspecto sobre el cual se debería actuar con la suficiente energía para aportar soluciones, ya que de lo contrario, de profundizarse, se trata de algo que tiene consecuencias muy graves para el desenvolvimiento global, y que además, demanda mucho tiempo volver a normalizar una alteración de esa naturaleza.
DESPIDOS
Siempre, y por sobre todas las cosas, el efecto más negativo de estas instancias son los despidos, existiendo total coincidencia en que el trabajo es lo que se debe preservar, aun cuando en determinados momentos no quede otra alternativa para evitar que sean más los que pierdan su empleo. Salvo algunos casos muy puntuales que ya los hubo -este Diario brindó un informe sobre 60 despidos que se produjeron en el mes de mayo-, en junio se dieron otros 25, especialmente en comercio y servicios, viéndose también afectada la tarea de algunas empresas que proporcionan seguridad en plantas fabriles y comercios, las que son provisoriamente reemplazadas por personal de mantenimiento.
LOCALES
Una señal que marca con claridad el momento que se vive desde lo socioeconómico es que en el radio céntrico de la ciudad han comenzado a aparecer locales vacíos. Es verdad que suele darse este clase de movimientos, especialmente por el costo de alquileres, lo cual origina traslados hacia otros sectores más alejados, incluso a los barrios, pero en esta ocasión y según lo admitieron agentes inmobiliarios, existe una mayor disponibilidad que en otras ocasiones, y también allí se aprecia un parate muy importante de la actividad. Es que la oferta de locales, y también de viviendas, excede a la demanda, exactamente al revés de lo que sucede en tiempos de bonanza.



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